Desde la Feria Internacional de Turismo (Fitur), Adrián Barbón realizó declaraciones sobre el nuevo sistema de financiación autonómica propuesto por María Jesús Montero. Tras catorce días de silencio, el presidente del Principado habló sobre el asunto más importante que hay en la agenda política de 2026 para Asturias. El Gobierno regional puede usar el tipo de comunicación que considere más eficaz, pero no es de recibo que los ciudadanos se pasen dos semanas leyendo titulares de prensa sobre la financiación autonómica, sin que el presidente del Principado dé a conocer su opinión, cuando es totalmente determinante para la aceptación o el rechazo del modelo.
Barbón justificó el silencio diciendo que su postura «es la misma de siempre» desde que lidera la FSA en 2017. Siguiendo ese criterio, el resto de presidentes autonómicos deberían haberse ahorrado las declaraciones que hicieron, porque todos ellos fijaron posición sobre el sistema de financiación durante los últimos años. Cuando el Ministerio de Hacienda presenta un nuevo modelo de financiación, de forma detallada, cambiando criterios (población por habitante ajustado) e innovando fondos (climático, pymes), es inexcusable que los presidentes autonómicos respondan a la ministra para evitar el consentimiento tácito: el que calla otorga.
El presidente del Principado afirmó que Asturias no aceptará la propuesta de Montero, tal como está planteada y «sólo apoyaremos el texto final si se modifica». Recordó su oposición frontal al cupo catalán (no lo contempla el modelo de Montero), pero evitó nombrar el principio de ordinalidad, que es la gran novedad del sistema, la llave del independentismo catalán para disfrutar de una posición privilegiada: una vez aplicados los fondos de solidaridad, Cataluña es la tercera región en capacidad de gasto por habitante (507 euros más por habitante que Asturias). Una posición de privilegio que se explicita en todas las comparaciones: Madrid aporta diez veces más de recursos al sistema que Cataluña. El papel que hasta ahora desempeñaban los catalanes en el modelo de financiación, ahora lo jugará el Estado. Con otras palabras: todos nosotros.
Pese a las lacerantes desigualdades que contiene el sistema propuesto por el Gobierno, Barbón anunció que en el Principado «pasamos de pantalla y entramos en la negociación». Asturias renuncia a presentar una enmienda a la totalidad y acepta la propuesta de Montero. Hasta ahora, sólo Cataluña había dado ese paso.