En un informe dirigido a la Comisión Europea, el Ministerio de Transportes renuncia a adaptar la red ferroviaria convencional (ancho ibérico) al ancho internacional. La decisión se justifica por el alto coste de pasar de un ancho a otro. Según el Gobierno sustituir los 13.000 kilómetros de vías convencionales conllevaría un desembolso de 20.000 a 30.000 millones. La decisión del Gobierno echa por tierra el trabajo y las aspiraciones de las instituciones asturianas de integrar las infraestructuras de transporte en el Corredor Atlántico. Pocos asuntos han suscitado tanto apoyo en la región. La integración plena en el Corredor Atlántico evitaría que el noroeste quede descolgado de los grandes nodos de riqueza del continente, por donde se canaliza el mercado común. Pensemos que por el Corredor Atlántico circula el 66% del PIB español y en sus ciudades y pueblos vive el 65% de la población española. Para los políticos y los empresarios la inclusión en el corredor siempre se asoció con el reforzamiento de la competitividad de la economía asturiana.
En España hay más de 3.200 kilómetros de vías férreas de ancho internacional. Entre ellas están las líneas de alta velocidad y los tramos estratégicos del Corredor Atlántico y el Corredor Mediterráneo que garantizan la conexión con Europa. En el noroeste sólo hay, con ancho internacional, la línea que une Madrid con Orense. En Asturias, todas las vías son de ancho ibérico, excepto los 475 kilómetros de ancho métrico (antigua Feve); vías de ancho estándar o internacional sólo están instaladas en la variante de Pajares, donde se optó por la llamada alternativa del ‘tercer carril’, que permite recurrir al ancho ibérico y al estándar según las necesidades. El reglamento europeo del Corredor Atlántico, aprobado en 2024, obliga a España a explicitar lo que va a hacer con el tramo, León-Gijón. Se le pedía al Gobierno un estudio de coste-beneficio para instalar vías de ancho internacional entre las dos ciudades. Una alternativa que siempre, de manera no oficial, rechazó el Ejecutivo pretextando problemas técnicos, económicos y operativos.
Óscar Puente, una vez más, toma decisiones que dañan a Asturias, dejando a nuestra región fuera del ancho estándar. Queda en un plano secundario con respecto a las regiones plenamente integradas en los grandes ejes de transporte (Red Básica). El noroeste va camino de ser un territorio residual por decisiones políticas. Eso sí, la ‘Y vasca’ tiene sus 182 kilómetros con ancho estándar.