Los partidos de la oposición en Asturias consideran que las mejoras en el peaje del Huerna, negociadas por el Gobierno de coalición de la izquierda (PSOE-IU) con el Ministerio de Transportes, son insuficientes. Según ellos las propuestas no inventan nada y a Adrián Barbón le falta iniciativa. Las afirmaciones son ciertas o falsas según el baremo que se establezca. ¿Es una menudencia que las bonificaciones para los camiones pesados se incrementen en el 50%? No creo que piensen tal cosa los interesados. No estamos en la senda de suprimir el peaje, pero no deberíamos despreciar las mejoras que están en vías de consolidarse. Lo que ahora se puede alcanzar no estaba en la agenda del Principado, pero al conocer la opinión pública el trato cicatero del Gobierno, quedándose con dos tercios del presupuesto que se aprobó para dulcificar el peaje, el nuevo equipo ministerial se vio obligado a hacer concesiones. Por experiencia sabemos que una cosa es firmar pactos y otra, muy distinta, cumplirlos, pero todo avance, grande o pequeño, parte de un acuerdo inicial.
En la política asturiana se debate tanto de la oposición como del Gobierno, lo que no deja de ser una anomalía, porque el gran protagonista de la escena pública es el Ejecutivo. En Asturias no hemos logrado encontrar un sistema satisfactorio de relación entre los que mandan y los que se oponen. En el debate de la Junta General del Principado sobre el presupuesto del presente año, Adrián Barbón y el actual portavoz, Guillermo Peláez, emplazaron, repetidamente, a los grupos parlamentarios a aprobar las cuentas porque en caso contrario se perdería la oportunidad de contar con 30 escuelas de cero a tres años o de contratar a 80 bomberos. Un caso claro de sofisma. De aceptar el argumento, los partidos de oposición aprobarían siempre los presupuestos de los gobiernos, porque en todos ellos hay partidas de inversión y de gasto social. Ampliando el foco, digamos que en cuestiones internas de la política regional la discrepancia está a la orden del día en todas las comunidades.
Los asuntos que se negocian con administraciones de fuera de la región merecen otra consideración. Vuelvo al peaje del Huerna. La presión toca hacerla sobre el Ministerio de Transportes. El trato cicatero con las bonificaciones fue cosa del Gobierno central. Por una vez, aprendamos de las llamadas nacionalidades históricas: cuando negocian con Madrid ponen sordina al debate interno. Si nos equivocamos de bando, perderemos todas las batallas.