Prosigue la huelga de la inspección técnica de vehículos en Asturias. Los lunes, miércoles y viernes realizan paros de cinco horas y la cola de vehículos para revisar aumenta hasta el punto de que ya se están dando citaciones para el mes de junio en las estaciones de Gijón, Avilés y Nalón. En la estación de Mieres, aún es mayor el retraso: están todas las horas ocupadas hasta el 9 de julio. Hay paros programados hasta la Semana Santa, pero en caso de no llegar antes a un acuerdo es probable que se convoquen nuevas jornadas de huelga. Los trabajadores esperan que la Consejería de Transición Ecológica, Industria y Desarrollo Económico convoque al comité de huelga para negociar. Consideran posible el acuerdo si las dos partes hacen concesiones. Consideran imprescindible que la empresa presente una propuesta realista para poder desconvocar la huelga.
El Principado, como accionista universal de ITVASA, dejó que transcurriera demasiado tiempo para implicarse en la negociación. Creían que la prolongación del conflicto, sin que los trabajadores obtuvieran réditos, acabaría dando paso a la desconvocatoria de la huelga, pero no ha sido así. La semana pasada, cuando se reanudó la negociación, el Principado jugó una baza arriesgada al pedir la normalización de la actividad, como paso obligado para hacer concesiones. Una postura que sólo sirvió para que se volviera a suspender la negociación. De momento, el Gobierno no está dispuesto a realizar nuevas contrataciones ni a aplicar la jornada de las 35 horas semanales ni a aprobar un plus de antigüedad. Sin conceder nada, sólo se puede ganar el conflicto por agotamiento de la plantilla, pero por el medio se degradaría el servicio y se produciría un daño importante a los ciudadanos. En el caso de transportistas, taxistas o autoescuelas, el perjuicio sería muy grave, ya que puede llegar a paralizar su actividad.
No es de recibo que, por culpa de una acreditación, donde consta que el vehículo reúne las condiciones para circular, media comunidad autónoma ande de cabeza. Una cosa es que los asturianos tengamos problemas y otra que nos convirtamos, por negligencia, en una ‘región problema’. En vez de levantarse de la mesa de negociación a la primera desavenencia, hay que permanecer sentado hasta solucionar el conflicto. La Fade pide abrir a la competencia el servicio, lo mismo piensan todo tipo de colectivos afectados. No se puede presumir de unos servicios públicos que tratan con tanto desprecio a los ciudadanos.