No hay que extrañarse, queridos lectores, de que los casos de ansiedad y depresión vayan escalando estadísticamente respeto a épocas pasadas. Una de las razones aparentemente peregrinas, pero no menos ciertas, es tener que poner a prueba constantemente nuestra capacidad de aguante. En estos tiempos (aunque no es exclusivo de estos tiempos) nos pasamos la vida teniendo que aguantar a irresponsables, mediocres, aprovechados, maltratadores, trepas, pesados, ignorantes aunque tengan títulos, voceras, pagados de si mismos, chupópteros, injusticias, corrupción, arbitrariedades, agresividad, malos modales, desprecios, molestias, abusos, sandeces, ineptos, mentirosos y todos los sinónimos que se os ocurran.
No pasa día o como mucho semana que no seamos víctimas y nos veamos obligados a aguantar o sufrir, tal tipo de conductas o de tipos, ya sea en la vecindad, en las familias, profesiones, empresas, comunidades de vecinos, locales, comarcales, autonómicas o de las altas esferas políticas. Cuanto más conciencia tengamos de que hay que aguantar más quemados, ansiosos, deprimidos, jodidos, perdón por la expresión, estaremos. Por eso, aunque no podamos sustraernos a la influencia de todas esas causas, necesitamos psicológicamente impermeabilizarnos que es tanto como dificultar que nos afecten esos impactos negativos. No queda más remedio que ir sorteando y evitando cuanto de indeseable y malsano nos topamos y a lo que no podamos sortear ni evitar dedicarle el menor tiempo posible en nuestro pensamiento porque si damos vueltas y más vueltas perderemos el sueño, el humor, la salud, el interés, la ilusión y las ganas. Pensar en esas cosas resulta inevitable pero puede, podemos, evitar enlazar los enfados, decepciones y la agitación, evitando telediarios, conversaciones irritantes, y sobre todo pensar demasiado tiempo, demasiadas veces y con demasiada intensidad en el mal olor de tanta “mierda” ambiental que nos invade. No es fácil impermeabilizarnos pero hay que hacerlo. No usamos paraguas e impermeables cuando llueve? También cuando lo que llueve es lo que he comentado. Si por aguantar se entiende tragar, soportar, sufrir y dar vueltas hay que reducir nuestra capacidad de aguante. Va en ello la salud.