Cuando hay un sismo de nivel como el 7.8 % que golpeó a Turquía y a Siria, los cuatro primeros días son claves. Al colapsar miles de edificios, los 6,000 muertos, no incluyen todos los que quedarán sepultados. Toda la ayuda es tratar de aprovechar a los que todavía estén vivos. Pasados los días hay que levantar en semanas los restos de los edificios y ahí se sabrá la verdad, que superará, por la experiencia que hemos tenido en decenas de miles de muertos. Una gran tragedia mundial.