Tantos años con el temor de la bomba, ya con Hussein, ya con los iranies, Netanyahu, sólito, transformó un problema con el Islam, en un problema de la humanidad, que ha descubierto el fondo de los sionistas más recalcitrantes, con el apoyo de los EE:UU y de nadie más.
Si no fuera por los 33,000 fallecidos y el drama humano que se vive en Gaza, habría que darle las gracias a este dictador que terminará ante la justicia internacional