Hemos podido seguir la trasmisión en vivo gracias a Euronews y esos 30 minutos mostraron a un país con poderosa historia, celebrando sobre esa historia la ceremonia de toma de posesión por cuarta vez del Vladimir Putin, resultaron un gozo y aprendizaje.
En el gran salón de Andreyesk del Gran Palacio del Kremlin, deslumbrante desde su construcción hace siglos por los Zares, 5,000 miembros de la sociedad y el poder, del ejercito y la Iglesia Ortodoxa Rusia a lo largo de una enorme L que comunicaba la entrada con la salida, en ese marco de lujo, pompa y circunstancia de siglos ha.En riguroso protocolo, las puertas se abrieron y con paso impresionante entraron los cuatro abanderados que se colocaron en el estrado sencillo. Al terminar, en el mismo recorrido, dos soldados más, con el mismo paso, uno llevaba la Constitución y otro un gran collar, que que se colocarían en el atril del juramento.
Al terminar, por una puerta lateral, entraron los representantes de los 3 poderes de la Republica parlamentaria.
De pronto, en las cámaras, aparece un poderoso auto negro, seguido por dos camionetas blindadas, que pensamos que era Putin, pero no, era Mevdevev, el primer ministro, nombrado por Putin de nuevo, quien cerca de la entrada, pasó revista a unos 50 militares y siguió su camino hacia el gran salón, siguiendo los pasos de los anteriores.
En ese momento, las cámaras nos trasladaban a las oficina del Presidente, a 10 minutos del Kremlin, donde Putitn con gran sencillez bajaba doscientas escaleras con una facilidad por si alguien dudaba de su estado de salud. Escoltado por 5 motociclistas al frente dos a los lados y atrás dos camionetas blindadas, hasta que legaron al río Neva, y más adelante las Catedrales de San Basilio, impresionantes, al costado derecho de la avenida que bordea el Kremlin, y entrar el automóvil, recorrer los jardines hasta el Palacio Imperial.
Eran las 12 en punto, y al entrar al Kremlin, la música era el mensaje de la llegada del presidente de Rusia. Y, de nuevo, tuvo que subir otros 200 escalones, en la alfombra roja, hecha al viejo estilo del poderoso imperio ruso, hasta que llega a la entrada del gran salón. Dos hombres abren el porton enorme, y surge ante los 5,000, con un caminar distendido, dueño de la situación, Vladimir Putin, que camina saludando con la vista a muchos de los asistentes, impecable hasta que llega al pequeño estrado, donde saludó a Medveved, y luego a los dos hombres y una mujer representantes de los poderes del Estado..
Y ahí inició un breve discurso no superior a los 20 minutos, dirigidos a un pueblo que lo considera ya en un 50 % que ha llevado de nuevo a Rusia a la época imperial.
“Rusia para la gente”, empezó y su discurso se fundamento en la necesidad de hacer crecer la economía y la tecnología al nivel de lo que son. Es necesario que todas las etnias de Rusia crezcan y prosperen en esta TRASMISIÓN ABRUPTA DE LA HISTORIA del hombre y del país.
Seguridad y paz, desarrollo interno y energético para las nuevas generaciones que hoy toman el relevo,(tras las elecciones). Rusia renace como el Ave Fénix”
Ninguna mención al marco mundial, sino fue un discurso hacia su pueblo, al que ha consolidado con sus acciones en Ucrania, para ellos recuperar la seguridad de sus fronteras y recuperar Crimea.
Uno, ciudadano ruso, estaría orgulloso de tener a ese lider que con sus apenas 65 años ha dado un impulso a su país, y acercarlo a la gran potencia que siempre ha sido. Se le ve en plena forma y la experiencia de 20 años de poder,