Don Rafael del Pino, de los “españoles a ultranza, históricos”, sacó su empresa Ferrovial de España y se fue a los Países Bajos, para pagar menos impuestos. Año y medio después traslada a la empresa a Luxemburgo, dejando en Países Bajos dos investigaciones penales por obras de 1,000 millones de euros.Esa es la raza pura, histórica, que les importa poco España, que tanto defienden VOX y el Partido Popular.