Caminaba rumbo a la gran superficie. Era media tarde, y el sol llegaba a pequeños espacios cuando me fije en ella.En su momento de descanso, sentada en la banca donde tomaba el solecito, serena, prepara su cigarrín. Al verla, me llamó la atención: ” Oiga la felicito, usted si sabe gozar estos momentos” ella sonrió. La conocía de un día en la pescadera de este centro cuando me explicaba por que no habia sardinas y me sugería los bocartes.
Yo llevó años con una gorra para cuidar el sol que traje de Cancúin, México(dice) y muchos ubican mi origen por ella.
Al entrar, muy poca gente, mientras en la charcutería me preparaba el jamón, surgió la plática de Claudia y el esfuerzo de un pueblo. Ella, se abrió: ” aquí estamos muy mal. Yo gano mil euros y apenas me alcanza, pero estoy indignada. Si yo supiera que lo que doy de impuestos fuera para mejorar, pero aquí nada. Vea este Gijón sucio, sin sentido, , la corrupción y los enfrentamientos entre los políticos. Mis compañeras me dicen que entre el sindicato, pero cuando nos organizamos 4,tres se echan para atrás por miedo, y de los sindicatos, nada, no sirven para nada que sólo se utilizaban para los liberados”. En síntesis, con coraje contenido, hablaba de un futuro desalentador”
La conversación, se interrumpió cuando llegó una cliente, pero no la olvido, como el ejemplo de un pueblo luchador que ahora no parece existir.
Pero lo que aquella mujer, curtida, trabajadora, me decía es lo que escucho en las calles,en los almacenes, en los pequeños propietarios.
La crisis, cuando entre la derecha nos va a encontrar a un pueblo desarmado ideológica y políticamente.
Basta oír a los contertulios, para entender el maniqueísmo español bien marcado.
El parto va a ser doloroso.