Una foto sintetizaba todo. El Molinón estallaba con sus 20,000 primeros asistentes ante el gol; en el palco, otro tanto,con un Quirino Ordaz ,embajador de México en España, Laura y su hijo, los empresarios invitados de aquel país y la Alcaldesa gozando lo que va a significar su reelecciòn, mientras en el extremo derecho, un hombre de 51 años, sereno,sin el informe del Sporting, observaba sin hacer gesto alguno mirando el estadio, mientras limpiaba sus lentes de sol,con esa mirada seria de quien sabe lo que hace.
Había tardado dos meses, soñó en grande, trabajó duramente y tuvo paciencia oriental. Allí estaba el primer paso consolidado.
Al salir del estadio tardó mas de una hora en poder abandonar la zona.Saludaba a todos, se hacía selfies, saludaba y se nutría con el cariño de un público, que lo alimentaba.
En Gijón, había nacido un lider, no político: Alejandro Irarragorri