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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

Cada vez menos.

grafico-poblacion-asturias-kqz-984x608el-comercioEn Gijón perdemos población. Eso, es verdad, tampoco representa ninguna novedad, ya que llevamos mucho tiempo así. Hace años lográbamos compensar esta merma en el censo a través de un mecanismo singular: otros concejos donde la bajada de vecinos era más acusada (las cuencas mineras, por ejemplo), acababan fijando su residencia aquí. Con lo cual, vivíamos en la ficción de aumentar nuestra población, cuando la del resto de Asturias caía. Sin embargo, la tendencia ha cambiado. Los datos correspondientes a enero de 2018 son bien claros: hemos perdido 522 habitantes. La cuarta mayor bajada dentro de nuestro paraíso natural. Si nos comparamos con Oviedo, una ciudad de similar tamaño, la merma ha sido casi del doble. La capital perdió 281habitantes, mientras por el lado opuesto, Avilés, la tercera gran urbe asturiana, se desplomó. Se le fue un 1% de sus vecinos y ya está por debajo de los 79.000 residentes. Varapalo en toda regla.

En cualquier caso, lejanos quedan ya los tiempos donde pensábamos que íbamos a superar incluso los 300.000 gijoneses. Somos, según el último censo, 271.843 y bajando de forma acusada. El número de quienes fijan su residencia aquí es cada año menor. Ahora bien, tenemos más turismo que nunca. Dicho de otra forma: quienes tienen su segunda casa son más que los que deciden vivir a lo largo de las cuatro estaciones. Sin duda, una paradoja ser ciudad de veraneo y no de trabajo. Esto es, cada vez son menos quienes piensan que Gijón les sirve para algo más que ir a la playa.

verano-tresEso, obviamente, hay que sumarlo a un «invierno demográfico» más que evidente. En nuestro trozo de paraíso natural, el número de personas mayores de 65 alcanza ya a más de un tercio y, según los últimos datos de las oficinas de empleo, 21.565 ciudadanos se encuentran en paro. Algo que nos lleva a tener una sociedad en caída libre. Donde se van (o mueren) más de los que llegan (o nacen). Una tendencia, claro, que no es fácil de revertir. Vivimos en una Asturias menguante donde el mejor dato demográfico es que el concejo de Santo Adriano ganó diez personas. Antes éramos el tuerto en el país de los ciegos, repito, pero desde 2013 ya no. Bajaremos de los 270.000 habitantes para situarnos hacia el cuarto de millón. Todo ello, contando con que esta nueva desindustrialización que estamos viviendo no acelere aún más el proceso. Necesitamos más empresas, puestos de trabajo y dinamismo laboral si queremos fijar población. De lo contrario, nos convertiremos en una ciudad inerte donde el famoso IPEM (Índice de Paseantes por El Muro) seguirá siendo nuestro indicador de bienestar. Algo que vivimos día a día sin darnos cuenta. Fíjense si no. ¿A qué ustedes conocen algún negocio que ha cerrado y nadie se interesa por su continuidad? ¿Por qué se creen que es? Sí, somos cada vez menos.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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