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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

La nueva bola.

ayudas-alquiler-gijon-u402351122fab-624x385el-comercio-elcomercioEl problema de las subvenciones municipales es que acaban siendo un pozo sin fondo. Suelen crearse, no digo lo contrario, para un buen fin, pero con el tiempo se convierten en una bola que aumenta como la espuma. Vean si no una de las más antiguas: las ayudas al alquiler. Cuando nacieron, estaban pensadas para paliar un problema claro de vivienda. Es decir, el precio de los pisos estaba por las nubes impidiendo que una buena parte de la población pudiese acceder a su compra. Eran los tiempos de la burbuja inmobiliaria. Esto pasó a la historia, vino la depresión del mercado, y la cosa sigue igual. Bueno no, peor.

41510197-624x415Según los datos facilitados por la Empresa Municipal de la Vivienda (Emvisl) en la actualidad existen 2.014 solicitudes pendientes de resolución. Todo ello, después de que durante el pasado ejercicio el crédito para las mismas se agotase en apenas seis meses. En noviembre, se tuvo que aprobar un suplemento de 121.650 euros, para poder atender los casos más urgentes. Merced a la prórroga presupuestaria, 2019 comienza con 4,1 millones de euros de dotación. Recordemos: la misma cifra que no dio ni para medio año. Por tanto, es de esperar que la bola crezca y crezca una vez más. De hecho, gran parte de los problemas presupuestarios de 2018 vinieron por tener que alargar la ayuda de seis a ocho años. Muchas familias no podían pagar el alquiler si, como estaba estipulado, se les retiraba la subvención. La pregunta, obvia, es, ¿no pasará con las subvenciones al alquiler lo mismo que con las de las fachadas? ¿No acabará el sistema reventando porque no se pueden atender todos los ejercicios a más de 3.500 personas? Si las condiciones económicas mejoran, esto es, hay menos gijoneses en paro, ¿por qué este tipo de ayudas no para de crecer? ¿Acaso no habría que limitar sus efectos para que no se convierta en un subsidio?

Eso y que el Ayuntamiento no puede realizar un esfuerzo titánico en solitario. Nuestro Consistorio mantiene religiosamente este tipo de prestaciones, mientras que en otras administraciones -hablo, por ejemplo, del Principado- son mucho más intermitentes. El Gobierno asturiano acaba de sacar su plan 2018-2020 dotado con 21,7 millones de euros. Se espera que esto alivie un poco la situación de colapso, ahora bien, al tener el beneficiario que elegir dado que son incompatibles con las municipales, siempre va a escoger la de mayor cuantía y menor plazo de tramitación. Algo en lo que Gijón siempre suele ganar. Lo más lógico sería un rediseño del sistema para que no quiebre y deje a un montón de gente colgada. El Ayuntamiento no puede abarcar todas las necesidades de un individuo. Vamos, pagarle sus gastos desde la cuna hasta la sepultura. En primero de economía, como ya hemos dicho aquí más de una vez, se estudia que las necesidades son infinitas, mientras que los recursos no. Pues eso…

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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