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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

Goodbye, área metropolitana.

serin-u402219249ked-u7046332539303d-624x385el-comercio-elcomercioSeamos claros, ¿preocupa a los asturianos que se ponga en marcha un área metropolitana? Los 800.000 habitantes que englobaría, ¿acaso ven este proyecto como fundamental para sus vidas? La respuesta es no. Ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, el Principado se puso como objetivo sacarla adelante durante esta legislatura cuando todo el pescado está vendido. Es decir, la zona central de Asturias está hecha y poco más se puede aportar. Para ello, no dudó en relajar las normas de funcionamiento. Esto es, que fuesen lo más laxas posibles para que nadie se sintiese agraviado. Incluso, como se oyó en alguna de las reuniones durante su negociación, aceptó meter más adelante a los concejos de las alas formando una especie de batiburrillo.

Vamos a ver, la creación de un área metropolitana implica que los municipios afectados tienen que ceder competencias. No hay más. Si no de lo que estamos hablando es de una mancomunidad, algo que conocemos de sobra en Asturias y no siempre para bien. El formar una conurbación de este tipo implica que, por ejemplo, en temas de urbanismo, el concejo de turno nunca va a tener la última palabra. Lo mismo que en materia de movilidad y otras cosas. Pues bien, el proyecto que está ahora encima de la mesa carece de liderazgo. O sea, el Principado no quiere imponer normas para que todo el mundo permanezca contento. Así y todo, al más mínimo problema, el sistema revienta porque está cogido con hilvanes. Recuerden cuando Mieres, como forma de protesta en su reivindicación de acoger el Grado de Deporte para el campus de Barredo, decidió abandonar las reuniones. Langreo hizo lo mismo por solidaridad minera. Pregunto, ¿qué hubiese pasado si el tema en conflicto fuese más grave? No sé, por ejemplo, que se le impidiese desarrollar una actuación municipal cualquiera por ser contraria a este ente. Al final, ambos concejos aprobarán el documento fundacional, pero siempre quedará en el aire su acatamiento cuando no les guste lo que vean.

41725654-624x348-u4023545415w-u704207642479df-624x385el-comercio-elcomercioEn resumen, que estamos ante algo «sui generis» que quiere empezar a andar a toda costa. Ahora bien, el rejón de muerte ha venido desde Oviedo. Que en el Ayuntamiento de la capital haya decidido no a firmar el convenio marco, implica directamente que es imposible ponerla en marcha. Faltaría un cuarto de la población asturiana. Por tanto, el voto contrario del PP y Somos (extraña pareja) acaba de tumbar el trabajo de Fernando Lastra, consejero de Infraestructuras. Fíjense que Lastra hasta recurrió al discurso del miedo para convencerlos: según él, se perderían 90.000 millones de la Unión Europea. Y si ahora no se puede con la fragmentación municipal existente, cuando pasen las elecciones de mayo, todavía será peor. Habrá más partidos con los que ponerse de acuerdo, nuevo gobierno y quizá hasta un consejero menos entusiasta. Goodbye, arrivederci, adiós… área metropolitana.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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