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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

Inexistente sociedad civil.

plan-vias-k3xe-624x415el-comercioVengo sosteniendo que en Gijón la sociedad civil no existe. Al menos, tal y como debería ser. Este papel se lo está atribuyendo la Federación de Asociación de Vecinos de la zona urbana (FAV), pero está lejos de ser así. Vean si no lo que sucedió esta semana. El lunes hubo un Pleno extraordinario en el Ayuntamiento, donde, entre otras cosas, la FAV intervino para reivindicar el plan de vías. Ya saben, el eterno soterramiento ferroviario gijonés que no acaba de arrancar. Posteriormente, decidieron llevar a cabo un encierro en la casa Consistorial sin encomendarse a nadie. Me refiero a que la acción cogió por sorpresa a todo el mundo, incluida la propia plataforma creada en defensa del proyecto que era desconocedora del tema. La imagen de un reducido grupo de vecinos por el salón municipal -aunque loable por el sacrificio personal que ello representa- no era la más conveniente para presionar en Madrid. O sea, en absoluto daba la impresión de que detrás hubiese algo más. De hecho, en la manifestación de apoyo en la Plaza Mayor que se produjo el martes, apenas dos docenas de personas (siendo generoso) estuvieron presentes. El discurso del presidente de las FAV, Adrián Arias, desde el balcón municipal, fue igual que el de un profeta en el desierto.

plan-vias-gijon-7-kiq-u701075174936pni-624x385el-comercioPues bien, si desconcertante resultó la acción reivindicativa en sí, también la desconvocatoria. En este caso, previa reunión con la delegada del Gobierno en Oviedo, Delia Losa, que les repitió lo que ya sabíamos. Es decir, que el gobierno de Pedro Sánchez firmará el convenio cuando tenga a bien, uno de estos viernes que quedan antes de las elecciones. Exactamente lo mismo que había dicho el consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, y el propio ministerio de Fomento. Esto es, que la burocracia es necesaria seguirla a pies juntillas. Y con estas, digo, los de la FAV se fueron a casa, colchón hinchable en mano, por la puerta del Ayuntamiento. El episodio me recordó cuando vino a Gijón el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, Le estaban esperando megáfono en mano, con pancartas y gritos. Ahora bien, bastó que el hábil Ábalos montara un discurso improvisado ante aquellos manifestantes, para que los desarbolara por completo. Después de cinco meses de la performance, en fin, seguimos igual.

2018227La sociedad civil tiene que ser otra cosa. Más integradora y con mucha mayor participación ciudadana. La fuerza de las asociaciones de vecinos en Gijón es muy limitada. Su poder de convocatoria casi nulo. Su influencia en la opinión pública imperceptible. Hace cuatro años, por el mismo motivo, organizaron una manifestación que resultó un fracaso. Había más políticos ávidos de salir en la foto, que gijoneses de a pie. En León, por un tren digno, llegaron a salir a la calle más de 5.000 personas en septiembre del año pasado. Sin duda, algo se está haciendo mal.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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