Los detractores de las primarias en los partidos políticos dicen que desestabilizan. Esto es, que crean un ambiente enralecido y fricciones internas. Cosa que podemos afirmar que es cierta, al menos de forma temporal. Sin embargo, la otra opción, es decir, que se nombre al candidato desde un despacho por parte de unos determinados dirigentes, es aún peor. Deja a la militancia como si fuese un elemento inútil, como si solo sirviese para pagar las cuotas de afiliación. Por tanto, desde esta columna siempre defenderemos el que cualquiera que opte a un cargo público, se lo gane; no solo en las urnas, sino también ante sus propios compañeros. En este sentido, las primarias del PSOE de Gijón son un ejemplo. Con fallos -como que el debate entre los candidatos fuese casi secreto- pero con la enorme virtud de que saca a todo el mundo de su zona de confort. O sea, agita. Máxime, en las actuales que estamos viviendo, donde ha habido una gran participación. Hasta cinco aspirantes llegaron a presentarse, para quedarse al final en tres. Los que hoy se juegan el número uno en la lista gijonesa: Lara Martínez, Alberto Ferrao y Ramón Tuero. Algo que igual queda resuelto este mismo sábado o que deberá esperar hasta octubre. Todo depende de si alguno de ellos logra un apoyo superior al 50% de los votos. Después, vendrá el momento de analizar los resultados y saber exactamente qué mensaje han mandado los 1.258 afiliados socialistas. De momento, quédense con que las primarias son el método menos malo para elegir representantes.
Sígueme en X
@balbuenajm