Comencemos por reconocer que de la materia no soy ni mucho menos un experto, pero algo sé. Por tanto, seguro que algún amigo de Retorcida Realidad nos puede ayudar y aclarar algo más. Verán, por mi profesión veo bastantes recibos de la luz. Con ellos, normalmente, lo que tengo que hacer es cambiarlos de nombre o pagador e, incluso, a veces, darlos de baja o alta. Todo ello, pues, me ha dado una cierta experiencia a la hora de saber cómo y qué contratar. El otro día -a tenor de la subida en la tarifa eléctrica- comentábamos aquí algo sobre la nueva «tarifa social» que el Gobierno quería implantar. Por lo visto, ésta se va a basar en el consumo (pagará menos quien menos gaste), lo cual, por cierto, tiene bastante lógica y es el camino por el que hay que tirar. Sin embargo, lo que vamos a discutir hoy es si ese límite que imponen para entrar en ella (potencia máxima contratada inferior a 3 Kilovatios) es real o no, es decir, si esto es una medida más bien de cara a la galería o, efectivamente, va a tener alguna repercusión en el consumidor.
Pues bien, mi experimento consistió en mirar no menos de 20 recibos de la luz elegidos al azar. De ellos, sólo uno poseía una potencia contratada inferior a 3 KW y, por tanto, entraría en la misma. Los demás, o sea, la inmensa mayoría, iban desde los 3,5 hasta los 4,5 KW. Me pregunto, pues, ¿a quién va beneficiar la susodicha tarifa? Si el único recibo que pude constatar que poseía una potencia inferior correspondía a una instalación vieja y obsoleta, ¿puede un hogar normal vivir por debajo de los 3 KW? Si tenemos en casa unos electrodomésticos mínimos (nevera, lavadora, televisión, vitrocerámica…), ¿podemos entrar en dichos niveles de consumo? ¿Es verdad que se van a beneficiar unos 4,5 millones de hogares con dicha medida? ¿Por qué se eliminó la tarifa nocturna si representaba un importante ahorro para muchos consumidores?