Sigue con ahínco nuestra alcaldesa, Ana González, predicando las bondades de ubicar la estación intermodal en Moreda. Esta semana, durante el Consejo Económico y Social de la ciudad, hubo quien avaló sus teorías, es decir, que ella nos guiará hacia la tierra prometida en base a romper el consenso suscrito hace un año, y también quien no. Este último caso fue el de la Federación de Asociaciones Vecinales de la Zona Urbana (FAV) que ni acudió a la cita y se pronunció en contra. Los argumentos esgrimidos por González siguen siendo los mismos. Si hacemos añicos el convenio suscrito en mayo de 2019 todo será un camino de rosas. No habrá retrasos después de 18 años esperando por el levantamiento ferroviario, ni tampoco sobrecostes como en el pozo de tormentas, e incluso se ahorrará para pagar los «pufos» de las fachadas. Ojo, nos lo dice mientras el Ayuntamiento sigue poniendo dinero en una infraestructura fallida como es la ZALIA de San Andrés de los Tacones. Su máximo empeño, ante los pecadores que creemos que esto es una locura innecesaria, es que aparezca un papel. En concreto, que desde los madriles le den un empujón avalando la declaración de impacto ambiental del proyecto de 2006. Algo que se ha producido, como no podía ser de otra manera. ¿O acaso alguien esperaba lo contrario? El Ministerio de Transporte sostiene que es válida después de catorce años, aunque sienta las bases para empezar a redactar una nueva. Ya saben, no vaya a ser que pase lo mismo que con la depuradora de la zona Este. Sólo les digo una cosa: si a usted o a mí se nos ocurre presentar un estudio medioambiental de hace casi tres lustros ante una administración cualquiera, nos lo tiran a la cabeza.
Sin embargo, parece que todo vale para Moreda, mientras que en el Museo del Ferrocarril sólo hay problemas. El convenio que firmó la anterior corporación, junto con el actual Ministerio y Principado es ya papel mojado. La profeta González tiene la solución a casi dos décadas de vagar por el desierto, empezando de nuevo con su versión del plan de vías. El problema es que eso ya lo hemos escuchado antes: han sido seis ministros (y cuatro alcaldes) los que han pasado con el mismo cuento. Recuerden cuando José Blanco, el titular de la cartera en época de Zapatero, se sacó de la manga una milagrosa colaboración público-privada para revitalizar el proyecto. Jamás se hizo nada. Dios nos libre, pues, de los falsos profetas.
@balbuenajm