El nuevo parón en el desdoblamiento del tramo Lloreda-Veriña de la GJ-10 es la viva imagen de otro fracaso. Sí, llueve sobre mojado en un Gijón donde los proyectos del Estado se hacen eternos, casi como si fuesen para la construcción de las pirámides egipcias. Ya me dirán si no qué debemos pensar cuando llevamos 21 años (protocolo suscrito en 2005 entre tres administraciones) para que se hagan 3,5 kilómetros de carretera. Con numerosos intentos, como cuando en 2017 se inició la obra y a los pocos meses hubo que paralizarla, puesto que aparecieron suministros soterrados no contemplados en el proyecto. Ahora resulta que al Ministerio de Transición Ecológica no le vale la evaluación de impacto ambiental simplificada y pide que se haga una ordinaria. Eso sí, sin una fecha para saber cuándo se va a resolver este embrollo burocrático entre ministerios. Como ven, han pasado más de dos años desde el engaño del vial de Jove (marzo de 2024) y seguimos igual. Lo único que se ha hecho es obligar al tráfico pesado con mercancías peligrosas a utilizar el itinerario de Aboño, medida que fue tomada en junio de 2026 y podía haberse realizado mucho antes. Pregunto: ¿de verdad alguien piensa que se va a humanizar la avenida Príncipe de Asturias, si no somos capaces de sacar los camiones de La Calzada? ¿De verdad alguien cree que se va a realizar algún día la alternativa de Aboño, cuando el interés del Ministerio de Transportes por llevarla a cabo es nulo? Sinceramente, creo que la peripecia que sufre la Gj-10 nos retrata.
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@balbuenajm