Dicen que Venezuela y Colombia son las patrias de los culebrones. El Sporting bebió y bebe en los seriales colombianos. El pasado verano ya sufrió durante casi dos meses y medio los devaneos de Congo, deshojando margarita tras margarita y mareando a más de la mitad de la Segunda División.
Ni su amistad con Preciado le hizo tener un comportamiento más elegante con el club gijonés. Con el resto no tenía tanto compromiso. Ahora, en el Recreativo, parece que Congo vuelve a flirtear con el Cádiz y el Córdoba, ya que en Huelva le enseñaron la puerta de salida. Ese problema sólo afecta ahora a los clubes andaluces citados, sin que salpique a Gijón o al Sporting alguno de sus efectos, más que los de la curiosidad.
Aquí tenemos otro culebrón, el del señor Hidalgo. Cuando Alfredo García Amado firmó el contrato de cesión en Quito, en el mes de noviembre, se había concretado que el jugador debería viajar a Gijón cuando su equipo quedara sin opciones a jugar la final de la Copa Mustang. En caso contrario, el dos de enero era la fecha tope. El cinco de diciembre, tras la derrota del Deportivo Pasto ante el Equidad, se difuminó el paso a la final, pero no se cumplió el primer pacto. El colombiano parece que no lo tenía asumido.
Ahora, a un día del dos de enero, se sospecha el segundo incumplimiento. El refuerzo de invierno aún no tiene visado, aunque firmó su compromiso con el Sporting el trece de noviembre. El muchacho lleva de vacaciones, sin entrenarse, desde el quince de diciembre, según sus propias palabras. O sea, que cuando llegue, tardará dos semanas, por lo menos, en estar en disposición de jugar.
Primero hay que desvelar cuándo llegará. Esa es ahora la primera parte del culebrón, porque el jugador manifestó que no sabía que tenía que estar en Gijón el día dos de enero. Sólo que debía llegar en los primeros días, sin especificar la fecha.
Como se le va a comparar con Bilic, quien sí está comprometido con el proyecto del equipo, la recomendación que se le puede hacer a Carlos Daniel Hidalgo es que se ponga las pilas y, a poder ser, que sean alcalinas. El Sporting necesita refuerzos y con esa vitola gestionó la llegada de Hidalgo, cuya actitud fuera del campo, de momento, no se corresponde.