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Ángel M. González

Viento de Nordeste

Los 'indeseables' del paro

Entre los dramáticos datos que ofrece la última Encuesta sobre Población Activa (EPA) figuran unos enormemente preocupantes en tanto que se refieren a una bolsa de parados que tienen muy difícil superar el trance de encontrarse de repente sin empleo en plena recesión económica, que además amenaza con ser muy duradera. Muchas veces se habla de la generación perdida de la crisis para referirse a los jóvenes que tienen que afrontar el declive que estamos atravesando con sus estudios ya finalizados, sin oportunidades para incorporarse al mundo laboral y con años y años por delante sin opciones para desarrollar, ya no solo la profesión que habían elegido, sino cualquier otra tarea. Jóvenes a los que la única alternativa que les queda es la emigración, salir fuera del país en busca de una ocupación, ya que de lo contrario corren el riesgo de terminar engrosando la lista de los excluidos de manera trágica e involuntaria.

Bueno, pues a este drama y a todos esos colectivos que, desde el punto de vista de la empleabilidad, tienen muy complicado el acceso a un empleo que les dignifique la vida (estoy pensando además en los discapacitados en paro o en la gente sin apenas formación), se añade otro numeroso grupo de personas que han perdido su puesto de trabajo en el peor momento de su existencia. Son auténticos expulsados del mercado laboral que tienen muy difícil volver a ocupar un empleo simple y llanamente por razones de edad, pese a que la experiencia tendría que ser uno de los mejores valores a tener en cuenta a la hora de proponer cualquier oferta laboral. Desgraciadamente, hoy las canas puntúan poco y, por ello, cuanto más cerca se esté de la edad oficial del retiro, menos posibilidades existen de que esa persona sea aceptada si quiera como aspirante a un puesto.

Pues bien, según la EPA, en torno al millón de parados tienen 50 años o más, es decir, están ya en esa frontera de los ’indeseables’ laboralmente hablando. La crisis está haciendo estragos en este grupo humano. Hace cuatro años, cuando apenas habíamos visto las orejas al lobo, en España había 410.000 personas que se encontraban en el paro con aquella edad, pero la mayor parte de ellos estaban incluidos en expedientes de prejubilaciones. Ahora no. Son víctimas del despido puro y duro. Casi medio millón de desempleados que ya han cumplido el medio siglo llevan más de dos años buscando trabajo, con una mano adelante y otra atrás. En 2008 eran 85.000.

Si tenemos en cuenta las negras perspectivas que existen sobre la evolución de la economía en España, si al final nos encontramos con que tardaremos una década en recuperar los índices de crecimiento y creación de empleo registrados antes de la crisis, podemos concluir que para una buena parte de este colectivo, muchos de ellos padres de familia con prestaciones de miseria, volver a ocupar un puesto de trabajo es tan inimaginable como la vida en el sol. ¡Qué crueldad!

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Sobre el autor

Periodista del diario EL COMERCIO desde 1990. Fui redactor de Economía, jefe de área de Actualidad, subdirector y jefe de Información durante doce años y desde febrero de 2016, director adjunto del periódico.


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