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Categoría: Empresa
CONTROL EMPRESARIAL DEL CORREO ELECTRÓNICO

Debido al fuerte desarrollo de los sistemas ofimáticos, las empresas vienen mostrando una gran preocupación, por el uso y en muchos casos abuso, de los ordenadores personales, teléfonos móviles o tabletas que ponen a disposición de sus trabajadores para realizar el trabajo. Los empresarios se quejan de las pérdidas de tiempo que se producen navegando por internet para uso privado, o por el reiterado intercambio de correos electrónicos y archivos que se envían o reciben de amigos. Se quejan también y a mi juicio con mucha razón de que, además de pérdida de productividad,  de la saturación de sus servidores por los correos electrónicos no deseados, o de la apertura de vías para introducir virus informáticos en sus sistemas, cuando se deciden a despedir a ese digamos “abusador”, los Tribunales pueden dictar sentencias que no reconozcan esos motivos de despido.

Y esto es así porque, entre tanto no se produzca una regulación legal de la materia, (hay ausencia de regulación específica así como un manifiesto silencio en los convenios colectivos), se están generando corrientes jurisprudenciales variopintas, de modo que, cuando una comunicación electrónica es interceptada por el empresario para controlar el uso indebido, un tribunal puede declarar lícito el despido y otro puede declararlo improcedente, al haberse vulnerado un derecho fundamental cual es el secreto de las comunicaciones. Se necesita por tanto una solución jurisprudencial uniforme, que clarifique las cosas y que no dé lugar a este debate, ya que actualmente, cuando el conflicto llega a los Tribunales, los Magistrados se ven abocados a interpretar y reinterpretar una legislación que en gran medida ha quedado obsoleta por los rápidos avances tecnológicos, lo que lleva a que se dicten sentencias con fallos totalmente dispares y desiguales.

Lo que está en juego es la solución del conflicto entre el derecho del trabajador al secreto de sus comunicaciones y el derecho del empresario a establecer medidas de control de la actividad laboral, que pueden llevar aparejada la eventual interceptación de esas comunicaciones. Los más altos tribunales discrepan respecto a que una expectativa razonable de confidencialidad, sea un criterio válido para que un empresario pueda interceptar las comunicaciones del trabajador. Así, mientras la Sala IV del Tribunal Supremo, apoyándose en una sentencia del Tribunal Constitucional, resuelve en una dirección no reconociendo los motivos de despido, la Sala II se aparta claramente de esa doctrina y resuelve en sentido contrario. Por tanto, hasta tanto no exista esa legislación específica los Tribunales irán resolviendo supuestos concretos, con sentencias contradictorias, lo que a todas luces genera una manifiesta inseguridad jurídica.

Estas incertidumbres jurídicas en algún modo quedaron despejadas en una sentencia del Tribunal Supremo en recurso para unificación de la doctrina, en la que se dejan fijadas algunas pautas tanto para la empresa como para el trabajador. Esta sentencia que traía su causa en el despido de un directivo de determinada empresa, al haberse detectado en un registro de los archivos temporales de su ordenador, que con habitualidad visitaba páginas pornográficas. Tanto el Juzgado de lo Social, como después el Tribunal Superior de Justicia reconocieron la improcedencia del despido al considerar inválida la prueba practicada por la empresa, ya que había sido obtenida vulnerando los derechos del trabajador. Igualmente, el Tribunal Supremo da la razón al trabajador pero por razones diferentes a las anteriores sentencias. Así, mientras que las sentencias anteriores sostenían que la prueba obtenida contravenía lo dispuesto en el artº 18 del Estatuto de los Trabajadores para el registro de la taquilla del trabajador y sus efectos personales, sin la presencia del trabajador ni de representante alguno del comité de empresa, el Alto Tribunal vino a considerar que el ordenador que la empresa pone a disposición de los trabajadores no es asimilable a la taquilla del trabajador, y en consecuencia no es aplicable lo dispuesto en el artículo 18 del Estatuto.

Por mi parte entiendo que un derecho fundamental, cual es el secreto de las comunicaciones, no es un derecho absoluto y que ese derecho se debe de modular en atención a las circunstancias concretas, sobre todo cuando este derecho del trabajador entra en colisión con la protección de otros derechos que también tiene la empresa. En esta línea se pronunció el Tribunal Constitucional al señalar que no puede desconocerse que el hecho de trabajar dentro de una empresa,  modula los derechos del trabajador, en la medida imprescindible para el correcto y ordenado desenvolvimiento de la actividad productiva.

El derecho del empresario a controlar la actividad de sus trabajadores viene recogido en el Estatuto de los Trabajadores al disponer que el empresario podrá adoptar las medidas que estime más oportunas, de vigilancia y control, para verificar el cumplimiento por el trabajador, de sus obligaciones y deberes laborales., guardando en su adopción y aplicación, la consideración debida a su dignidad. Esta facultad deriva a  su vez de los derechos constitucionales a la propiedad privada y a la libertad de empresa. O hay duda que en el curso de una relación laboral, pueden entrar en conflicto los derechos fundamentales del trabajador con el derecho del empresario a controlar la actividad laboral.

Así pues, considero que, para evitar una expectativa razonable de confidencialidad, si el empresario hace una advertencia de prohibición, como consecuencia de su derecho de control y vigilancia, ese empresario ya queda legitimado para poder interceptar de modo razonable a las comunicaciones, navegación o correos electrónicos del trabajador. Lo que está prohibido expresamente, no se puede hacer, y por tanto esa espectativa de confidencialidad deja de existir. Esa prohibición expresa de uso extralaboral y por consiguiente su limitación a fines estrictamente profesionales, llevan aparejada la facultad de la empresa a controlar su adecuada utilización. Si no existe tolerancia al uso personal del ordenador para cosas privadas, no puede existir ninguna expectativa razonable de confidencialidad.

Este es también el criterio empleado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en alguna de sus sentencias. Concretamente en la última dictada hace tan solo algunos días, no prohíbe a las empresas vigilar la comunicación profesional de sus empleados, ni tampoco que estos mantengan comunicaciones privadas en el lugar de trabajo, pero sí señala que en ambos casos deben establecerse límites y si se avisa previamente de esos límites, no se contraviene la protección de la vida privada de los trabajadores.

Por tanto, como conclusión, mi opinión es que conforme a la jurisprudencia existente, si la empresa establece previamente unas reglas de uso de los recursos ofimáticos puestos a disposición del trabajador, la interceptación de las comunicaciones hechas dentro de la empresa serán lícitas y por tanto en caso de uso indebido, se producirá causa justa de despido.

Como consecuencia, teniendo siempre presente el principio de la buena fe, lo que debería de hacer cualquier empresa, es establecer y comunicar fehacientemente un código o reglamento de uso de los equipos informáticos en el que se establezcan los usos permitidos así como las prohibiciones parciales o incluso totales. Igualmente se tendrá que informar a los trabajadores de que van a existir controles y de los medios que se van a utilizar para comprobar que los usos personales son acordes al reglamento de uso establecido. Podría incluso informarse de la restricción de accesos a determinadas páginas o a determinados ficheros (hablaré en otro artículo sobre los accesos de trabajadores a datos protegidos por la Ley Orgánica de Protección de Datos).

Entiendo que de cara a la elaboración de estos reglamentos de uso, no deberían de establecerse prohibiciones muy rígidas y debería de concederse una cierta permisividad ya que, un trabajador que se relaje de vez en cuando navegando por internet, quizá sea más productivo a largo plazo. Lo que sí tiene que quedar claro es que esta posible expectativa de confidencialidad no puede transformarse en una eliminación del control empresarial. Bajo ese principio de buena fe al que aludía antes, si se ha dado determinada permisividad la empresa ha de respetar esa parcela de intimidad. Pero, por ejemplo, si la empresa advierte claramente a los trabajadores de que van a existir controles periódicos, ningún trabajador podrá esgrimir su derecho a la intimidad con el fin de eludir sus obligaciones laborales durante la jornada de trabajo.

 

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VIAJAR EN FEVE

Esta es la crónica de un viaje, en un tren de FEVE de la línea Ferrol/Gijón, realizado a paso de burra y propio de principios del Siglo XX, aun cuando estamos en una moderna España del Siglo XXI, que presume de tener una de las redes ferroviarias de alta velocidad más desarrolladas del mundo, con trenes Ave, Albia o Avant que superan los 250 km/h.

Un buen día, hablando con mis hijos sobre algunos comentarios que habíamos oído durante las vacaciones, relativos a la belleza de los paisajes costeros que se contemplaban desde las ventanillas del tren, planeamos coger el FEVE y hacer una excursión a Vivero. Analizamos los horarios y nos encajaban perfectamente para salir de la estación de Tapia a las 11, llegar a Vivero, dar un paseo, comer y regresar a las 5,30. Plan perfecto.

Cogemos los coches para acercarnos a la estación de Tapia de Casariego, que está a 7 km del pueblo y surge el primer interrogante: Si esa estación está en un paraje solitario, en el que la población más próxima es La Roda ¿por qué la llaman de Tapia, con lo que eso implica de confusión a los viajeros que creen llegar a Tapia y resulta que cuando bajan den tren, descubren que están en un despoblado y que tienen que ponerse a caminar siete quilómetros para llegar a su destino? Aparcamos los coches en algo que se parece a un matorral, y entramos en la estación, mejor dicho, algo que se parecía a una estación y que me recuerda a esas estaciones de las películas del oeste, situadas en parajes solitarios, donde el vaquero espera a la llegada del tren, tumbado con el sombrero tapándole la cara. Deterioro total, abandono, pintadas en lo que parecía ser la sala de espera y alguna que otra defecación humana probablemente de algún pasajero que igual iba un poco apurado.

Cuando estábamos esperando, pasa por allí un lugareño y nos dice que tenemos que subirnos al andén para que el maquinista nos vea, ya que si no el tren no para. Es decir, algo parecido a hacer auto stop pero en este caso ferroviario. Con un retraso de 10 minutos llega y nos subimos todos. Nos atiende amablemente el revisor, nos pregunta hasta donde vamos y pagamos los billetes. Nos informa que en Ribadeo igual tenemos que hacer trasbordo a otro tren, pero que estemos tranquilos que él nos informará, ya que unas veces hay que hacerlo y otras va directo. Nos aclara que él lo sabrá una vez lleguemos a la estación y el maquinista reciba aviso del área de tráfico. Nos matiza también que como es de Gijón, esas son cosas de Feve no las entiende. Que igual es que como ya estamos en Galicia, la respuesta en gallego es “depende”.

Empieza el viaje del tracatra. En el tren que hemos cogido, sólo hay cinco viajeros, así que como de mi familia nos hemos subido seis adultos y cuatro niños, tenemos la mayoría absoluta. El tren es nuestro y los niños se divierten corriendo de acá para allá. Contrariamente a molestar, esos cinco viajeros nos dicen que no nos preocupemos por los niños, que hasta están más cómodos y los chicos son un buen estímulo para soportar el aburrimiento de un viaje tan pesado e incómodo.

En lo que se refiere al paisaje, he de decir que, en la mayor parte del trayecto, el tren circula por unas trincheras llenas de vegetación que impiden ver cualquier tipo de paisaje, ya que son auténticos túneles de ramaje. Pero es que, además, de modo sorprendente, el convoy va rozando materialmente contra los arbustos y matorrales que han crecido al lado de la vía. El revisor, que a estas alturas del viaje ya se ha sentado a hablar tranquilamente con nosotros, nos dice que como no hay presupuesto, no se desbrozan las vías y que cuando salgamos fuera, podremos ver cómo el tren tiene la pintura totalmente rayada por rozar contra las ramas de los árboles.

Llegamos a Ribadeo, el tren se detiene en la estación, se baja el revisor y en unos segundos ya nos dice que nos bajemos, que hay que hacer trasbordo. Que el otro tren ya llega y lo cogeremos en el mismo andén. Continuamos el trayecto en otro convoy totalmente viejo y deteriorado y en un recorrido que en coche se haría en no más allá de 30 minutos, llegamos a Vivero tras dos horas y media de viaje.  Excepto las estaciones de Ribadeo y Burela, todas las demás están en parajes deshabitados y lejos de los núcleos urbanos, por lo que resulta difícil de entender que pueda haber viajeros que se desplacen a ellas para coger el tren. Se aprecia también que, al igual que la de Tapia, todas están totalmente desgradadas y en un estado de abandono deplorable.

Tras una buena comida en Vivero, llega la hora del regreso. Como la estación está en lo alto del pueblo, a las cinco empezamos a caminar para estar puntuales y no perder el tren. Una vez en el andén vemos que sólo hay dos chicos jóvenes esperando. Mosqueados ya porque el tren no llegaba a la hora prevista, charlamos con esos chicos y nos dicen que ellos van a la fiesta de San Ciprian y que el retraso es normal, que habitualmente ese retraso es de una hora. Como en el tren iban unos amigos que lo habían cogido en una estación anterior, los llaman por teléfono y estos confirman que ciertamente el tren va retrasado en una hora.

Soportamos estoicamente la espera y al fin nos subimos al convoy. Llegamos de regreso a la estación de Tapia a las 9 de la noche. En este caso, con retraso incluído, la duración del viaje fue de tres horas y media, mas los otros 10 minutos que tardamos en llegar al pueblo en nuestros coches.

Para terminar, he de decir que esa experiencia que esperábamos iba a ser bonita, termino siendo una auténtica pesadilla. Mi conclusión, por tanto, es muy clara: No volveré a utilizar el FEVE como medio de transporte. Ahora comprendo por qué este ferrocarril es tan deficitario. No alcanzo a entender como Renfe no hace nada para sostener este medio de transporte. En este estado, para reducir sus déficits, entiendo que lo más razonable sería eliminar el medio y se acabó el problema. Y como se trata de un servicio público, pienso que podría seguir prestándose con un autobús que, además de pasar por el centro de los pueblos, resultaría a todas luces más barato que un tren.

 

 

 

 

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EMPLEADOS CLINEX

“Los clientes no son lo primero. Lo primero son los empleados. Si cuidas a tus empleados, ellos cuidarán a tus clientes”: Richard Branson.

Si leemos libros, revistas o artículos relacionados con la empresa y sus recursos humanos, nos encontraremos frecuentemente con términos como motivación, comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, valoración y desarrollo, etc.etc. Siempre se destaca la importancia de los equipos humanos como motores del proyecto empresarial. En cualquier librería podemos encontrar publicaciones que recogen estos aspectos psicológicos. También encontraremos infinidad de revistas, cursos de formación y seminarios de todo tipo.

Pero, en realidad ¿las empresas ponen en práctica todo esto de lo que tanto se escribe?. Pues no. Pese a que se trata de una cuestión que parece de sentido común, la experiencia demuestra que de lo que más rápidamente prescinde una organización es de las personas. Cuando llega una crisis ¿quiénes son los perjudicados en primer lugar?. Las empresas se llenan la boca hablando de relaciones humanas, pero ¿realmente se aplican en toda su extensión? Bajo fastuosos departamentos de recursos humanos, con altisonantes declaraciones de principios, se esconden muchas veces grandes dosis de hipocresía.

Resulta curioso comprobar cómo los directivos de las empresas exaltan a bombo y platillo las virtudes del “capital humano”, y en cuanto surge cualquier mínima incertidumbre, sencillamente lo ignoran y en muchos casos lo eliminan. La importancia del capital humano no es una cuestión de buenas palabras o buenas intenciones. Obras son amores y no buenas razones. No solo basta la voluntad si no que hace falta poner los medios para llevar a la práctica lo que se formula en la teoría.

Yo he visto desde dentro de una empresa multinacional, cómo a través de las comunicaciones del CEO y del departamento de RRHH salían continuados mensajes exaltando las maravillas del equipo humano, los planes de carrera, la valoración y desarrollo, la formación, etc. y cómo en realidad ese departamento de RRHH, (“Recursos inhumanos” como algunos lo llamaban), se limitaba única y exclusivamente a ejercer una pura administración de personal llena de actividades administrativas y puramente burocráticas, además de procurar que el trabajador se someta a reglas establecidas sin dejar el mínimo espacio para que estas puedan integrarse emocionalmente en la empresa. Y lo que es peor aún ,manejando hábilmente la base de datos, se señalaba a los empleados de “salario alto” para prescindir de ellos y aligerar así la masa salarial. ¿cómo se puede pretender entonces que las personas mejoren las organizaciones?

Por lo tanto, como conclusión, que las empresas dejen de llenarse la boca de frases grandilocuentes exaltantes de su capital humano, y que pasen a la acción. Es decir que verdaderamente cumplan lo que preconizan o si no que se callen. Y que después no se quejen de rotación de personal. Coño que no somos recursos. que somos humanos

 

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SOBRECUALIFICACIÓN

Ten cuidado porque si dices que tienes dos carreras y un master, y además hablas tres idiomas, igual no te contratan por exceso de cualificación.

Hoy, debatiendo con mis colegas de Secot (Seniors españoles para la cooperación técnica), sobre la escuela de emprendedores que estamos poniendo en marcha, salieron a relucir las experiencias personales de algunos de nuestros hijos, que ante las grandes dificultades que tenían para encontrar un empleo, decidieron modificar sus curriculums y ocultar su amplia formación académica y técnica, porque al presentar el currículo real, habían sido rechazados en varias empresas debido a su alta cualificación.

En un caso, como el chico estaba en paro y no acababa de encontrar nada que encajara con su perfil y formación académica, decidió rebajar sus pretensiones laborales y  contestó a los anuncios de dos centros comerciales que estaban buscando dependientes. Envió su currículum con una carta de presentación y su oferta fue rechazada por sobrecualificación. En otro caso, el chico que era Licenciado en Económicas, que había hecho un master y que hablaba inglés y francés, después de mucho tiempo de infructuosa búsqueda, decidió rebajar sus pretensiones y encontró una oferta de empleo como administrativo de una oficina de servicios. Envió su currículum y después de algún tiempo, como no le contestaban, decidió llamar a la oficina que había puesto el anuncio. De modo verbal le dijeron que él no podía ser el empleado que buscaban ya que con su curriculum lo normal es que los dejara una vez que encontrara un empleo mejor.

Es curioso que, mientras muchos políticos y asesores de políticos, con el fin de aparecer ante los ciudadanos y mostrarse como personajes de alta cualificación, inflan sus currículos adornándolos de todo tipo de méritos y  titulaciones de medio pelaje o titulaciones no académicas, otorgadas por escuelas de negocios y universidades desconocidas que puedes encontrar en internet y que por el módico precio de 600€, te dan un título de experto con la calificación de matrícula de honor en lo que tú quieras, muchos de nuestros jóvenes universitarios tienen que tener mucho cuidado, porque si dicen que tienen dos carreras y un master, o que hablan correctamente dos o tres idiomas, igual no los contratan, por exceso de cualificación.

Lamentablemente ahora muchos jóvenes que buscan empleo tienen que maquillar sus currículos, quitando muchos datos o informaciones que hagan pensar al empleador que se trata de una persona muy formada o cualificada y que por eso puede ser una persona muy conflictiva para la empresa, ya que puede exigir mayores niveles salariales y si no se le dan, puede abandonar la empresa rápidamente para irse a otro trabajo. Ahora como estamos en crisis, las empresas piensan que estos jóvenes se van a agarrar a un clavo ardiendo, pero también dicen que en cuanto la situación mejore, los van a dejar tirados yéndose a otros sitios que les paguen mejor o que los valoren por su cualificación. Las empresas en definitiva piensan que este tipo de jóvenes van a terminar siendo conflictivos, muy poco fieles al trabajo, que siempre van a estar pensando que no se les paga lo suficiente y que por tanto van a ser poco disciplinados para el empleador. Por eso no están dispuestas a contratarlos.

Lógicamente, en momentos de crisis las empresas esperan que la tendencia negativa cambie y que la situación económica empiece a ser mejor. Por eso, se resisten a contratar a un dependiente, a un reponedor en un almacén o a un auxiliar administrativo que tenga un título universitario, ya que en cuanto pueda se marchará corriendo a otra empresa en la que pueda tener mejor proyección profesional.

Además, el problema de la sobrecualificación no sólo afecta y es preocupante para los jóvenes. Aun es mayor si tienes más de 50 años. Esos profesionales maduros, de alto nivel, que han salido de empresas víctimas de expedientes de regulación de empleo, lo tienen aún más complicado, sobre todo en nuestro país donde no hay la costumbre o la tradición del cambio de profesión y donde el empleo no es permeable. Si esos profesionales de alta cualificación, buscando un nuevo trabajo, consiguen una entrevista, lo normal es que se encuentren cara a cara con un entrevistador joven que se va a encontrar desbordado por el candidato al empleo que tiene enfrente. Consecuencia de ese desbordamiento va a sentir inseguridad, van a asaltarle todo tipo de dudas, y no se va a poner en el lugar de ese profesional maduro que al ser apartado del mundo laboral en plenitud de forma, va a buscar un nuevo empleo, incluso rebajando sus expectativas, porque necesita trabajar… El profesional entrevistador, frente a esas dudas tomará la decisión que va a ser la misma que afectaba a los jóvenes. No te acepto por “sobrecualificación”.

Hay una clara excepción a este problema de la sobrecualificación. Esta excepción está situada en el sector de los teleoperadores en la que, sorprendentemente, se da una clara situación de descualificación. Este sector está lleno de titulados universitarios que buscan unos ingresos mínimos que les permitan subsistir y a la vez seguir formándose. Probablemente este fenómeno se da porque se trata de empleos de enorme rotación, donde la fidelidad a la empresa es poco relevante o importa poco. Pero aun así, no deja de sorprenderme, porque al tratarse de un trabajo repetitivo, con poco valor añadido y en el que sobre todo lo que ha de haber es obediencia, resulta difícilmente entendible que se contrate a personas intelectualmente bien formadas, porque seguro que van a estar frustradas y esa frustración probablemente se trasladará al cliente de la empresa. ¿Quién no ha tenido la experiencia de llamar al call center de una empresa y encontrarse con una operadora monótona, mecánica, que usa frases hechas, que no tiene empatía con tu  que eres el cliente y que se limita a seguir el procedimiento?

Es lógico que si a un economista lo ponen a hacer fotocopias en una empresa, va a estar poco motivado y que este trabajo seguro que lo haría mejor un ordenanza que incluso podría sentirse motivado porque lo han ascendido a auxiliar administrativo, pero en época de crisis todo era y es posible. El problema es cuando la situación económica mejore. Por eso, esta crisis podría ser buena para entrar en una senda de mejora de la calidad de las empresas. Hay una buena oportunidad para contratar a personas muy bien formadas para desarrollar funciones que estén un escalón por debajo de su formación, pero teniendo muy claro que sólo ha de ser un escalón más bajo, dando la oportunidad de que a partir de ahí ese trabajador ascienda al escalón que le corresponde, porque si hay mucha distancia entre su formación y el puesto que ocupa, podría haber muchos problemas.

Habiendo invertido muchos esfuerzos y mucho dinero en alcanzar una buena formación académica, para terminar ocupando puestos de bajo nivel, puede resultar muy frustrante e incluso generar problemas psiquiátricos de los que conozco algún caso. Hay una gran contradicción que se vive en nuestro modelo productivo. Por una parte tenemos la exigencia de puestos de trabajo con gran esfuerzo formativo (postgrados, experiencia en el exterior, idiomas, etc.). y por otra tenemos empleos cada vez peor pagados. Entre estos hay un sector creciente de mano de obra que está demasiado formada para los segundos pero que tampoco es absorbido por los primeros. Tenemos por tanto un grave problema en nuestro sistema productivo. Han ido desapareciendo los puestos de trabajo intermedios que ocupaban los trabajadores con cualificaciones medias o con cualificación derivada de la formación profesional. Mientras vamos a una sociedad tecnológicamente avanzada, nuestro modelo productivo está ofertando trabajos descualificados, probablemente por la herencia del ladrillo. En España, la sociedad del conocimiento es un mito y por tanto, si queremos resolver estos problemas habrá que llegar a un cambio de nuestro modelo productivo.

 

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NEUROMARKETING

Lo que me faltaba. Acabo de leer un extenso artículo sobre el “neuromárketing” que me ha dejado realmente perplejo y que quizá, por una cierta deformación profesional , me lleva a que inmediatamente piense en los grandes peligros que podemos sufrir los consumidores al ser manipulados por las empresas comerciales.

Parece que el llamado neuromarketing está utilizando métodos neurocientíficos para descubrir los factores que desencadenan una determinada elección de los consumidores. A través de resonancias magnéticas y electroencefalogramas, los investigadores observan las reacciones en el cerebro de los consumidores que voluntariamente se someten a las pruebas. De este modo consiguen saber cómo responden estos consumidores ante un determinado anuncio o producto.

Parece ser que en fecha aun bastante reciente (2002), empresas americanas empezaron a utilizar estas técnicas de neuromarketing al comprobar científicamente que muchas decisiones de compra del consumidor, se toman de modo subconsciente. Es decir, que mientras los publicistas diseñaban campañas para captar el interés de la audiencia, el neuromarketing lo que hace es mover a los consumidores a adquirir un producto determinado. No importa nada que guste el anuncio y lo único que cuenta es que se compre ese producto.

Al tratarse de métodos que pueden resultar un tanto controvertidos (yo los critico claramente) las empresas prefieren no manifestar públicamente que están utilizando estas técnicas, aunque todo apunta que se están utilizando de modo habitual en el campo de las bebidas, del vestuario y de los coches. Lo que pretenden es revolucionar la industria del marketing al medir de forma muy exacta las reacciones y las preferencias de los consumidores ante objetos, productos o anuncios.Aunque antes de dar una opinión debería de analizar mas en profundidad estos métodos de investigación neuronal, ya me anticipo a decir que me parecen técnicas muy poco éticas y sostengo esto desde el momento en que esas técnicas permiten controlar mi comportamiento. Si en vez de usar la parte racional de mi cerebro, ese marketing me lleva a utilizar la parte emocional, sencillamente me están manipulando.Me preocupa que como consecuencia de estas claras técnicas manipulatorias, empresas desaprensivas inciten a la compra y consumo de productos que pueden resultar perjudiciales para la salud. Desde el momento en que una persona no es consciente de las razones por las que ha adoptado una decisión de compra, no solo se le ha coartado su libertad, sino que se le ha inducido manifiestamente a comprar algo cuyo interés de compra sólo estaba en su subconsciente. Finalizo por tanto diciendo que puede que las técnicas de neuromarketing sean legales,pero de lo que carecen, como mínimo, es de etica, ya que claramente tienden  a manipular al consumidor.

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CÓMO HACERSE NOTAR EN UNA EMPRESA

Hoy en día los ejecutivos de las empresas se enfrentan permanentemente a situaciones que sólo hace veinte años serían inconcebibles. Los mercados globales, las nuevas tecnologías, el nuevo rol de las mujeres y los nuevos modelos de gestión, han transformado el entorno empresarial y esto hace necesarios nuevos modelos de conducta aplicables en cualquier lugar.
 
Tanto el Consejero Delegado de una gran empresa, como el recién licenciado que se incorpora al mercado laboral, además de titulaciones académicas y conocimientos profesionales, de una indumentaria mas o menos acorde y de un buen sueldo, necesita algo que resulta fundamental, aun cuando en muchas ocasiones se olvida. Me estoy refiriendo a los “buenos modales” que a mi juicio son tan importantes en la sociedad como en el entorno empresarial o profesional y de ellos va a depender el progreso profesional o directivo.
En la entidad financiera multinacional en la que trabajé hace años, tuve la oportunidad de conocer un caso paradigmático. Se trata de un hombre al que voy a llamar Javier. Javier era un brillante ejecutivo de marketing lleno de titulaciones y de master, que prestaba servicios en una gran empresa editorial. El Consejero Delegado se fijó en su currículum y lo contrató como jefe de nuestra división de márketing. Lamentablemente, a los tres meses de haber tomado posesión de su cargo ya se había enemistado con el personal de su división y con gran parte de sus colegas de otras divisiones.
Por desgracia, Javier confió sólo en sus titulaciones y en su capacidad como especialista de marketing y fué incapaz de adherirse a las normas establecidas en la empresa. Muy al contrario, pensó que el podría establecer otras propias de su estilo. Pese a su gran talento que lo podría haber llevado a estamentos mas altos de la empresa, su conducta le cercenó su desarrollo profesional. A los seis meses desde su contratación, fue despedido. El problema de Javier era que no podía verse a sí mismo como los demás lo veían a él. Rápidamente se hizo muy popular y sobresalió muy pronto en la plantilla, pero claro, sobresalió por sus negativos estilos que lo arrastraron al despido fulminante.
He aquí una muestra de los estilos de Javier para sobresalir tanto y tan rápido:
  • Llega siempre tarde: Es una buena manera de conseguir de que todos se fijen en ti. Llegas tarde a las reuniones, a las comidas de empresa e incluso al puesto de trabajo. Hasta te permites el lujo de llegar tarde a una cena con los colegas, porque, al fin y al cabo, lo que cuenta es hacer una entrada tardía para que todos noten que llegas.
  • Haz esperar a tus citas: Haz que esa persona que has citado te espere media hora y así verá que tu eres muy importante y que estás muy ocupado. Es posible que alguno no pueda esperar y entonces podrás dedicar el tiempo a quejarte de lo difícil que es hablar con la gente.
  • No permitas que tu secretaria sepa donde estás: Es una técnica muy eficaz, ya que las personas que te llamen o vayan a verte, se preguntarán qué estás haciendo realmente o cual es tu importancia dentro de la empresa.
  • Olvídate del nombre de las personas: No recuerdes nombres de personas o escríbelos incorrectamente cuando les envíes algún memorandum. De este modo demostrarás lo mucho que te importan esas personas.
  • Apila sin despachar los informes y cartas que recibas: Los vas amontomando y los dejas desatendidos ocho o diez días. De este modo las personas que entren en tu despacho te compadecerán por la cantidad de trabajo que tienes acumulada.
  • Grita al hablar y suelta tacos: Así avivarás mucho las conversaciones e indicarás a tus interlocutores lo resuelto y confiado que eres. Además con los gritos te oirá tanto tu interlocutor como la recepcionista que está en la planta baja y el cliente que entra en la empresa. De este modo sabrán que eres un tío al que hay que tomar muy en serio.
  • No guardes secretos con tus colegas: Cuentales lo que acabas de pagar por el seguro de tu casa, o los problemas dentales que tiene tu mujer, o el aborto que acaba de tener tu cuñada, o lo complicado que es llamar a un fontanero y que te llegue pronto a casa. Esto ayudará mucho con el excesos de trabajo de tus compañeros o de que se sientan incómodos por faltarles una buena dosis de cotilleo.
  • En las comidas de trabajo mastica con la boca abierta: Es una forma muy eficaz de caer bien a la gente y mas aun si tienes delante a algún miembro de la alta dirección. También suele ser muy eficaz el uso de un palillo para hurgar en los dientes mientras hablas.
  • Pellizca el trasero de la secretaria: En la cena/fiesta de Navidad que celebra el personal de la empresa, pellizca el trasero de la secretaria del jefe de la división comercial. Resulta muy eficaz para reir un poco cuando la chica pega un chillido desconcertada.
  • Lleva un traje arrugado: Usa trajes arrugados y dos tallas mayor de la que necesitas ya que eso de “la arruga es bella” va muy bien y lo de la talla resulta muy cómodo. Además, aunque todos tus colegas usen corbata, tu no te pongas esa prenda en el cuello que es muy incómoda y un pelín carca.
 
El cumplimiento de estas sencillas normas te asegurarán que no vas a pasar desaparcibido. No te quepa duda alguna que se acordarán de ti en todos los sitios donde trabajes.
Aunque puedan divertir por su tono humorístico, estas cosas son “coladuras” que probablemente alguno de nosotros hayamos cometido alguna vez. El problema es que, cuando se convierten en un estilo personal y en un hábito diario, dejan de hacer gracia y se convierten en la antesala de un despido. Sin lugar a duda hay una manera mas eficaz de llamar la atención, pero es hacerlo en un modo positivo, siendo discreto, utilizando buenos modales, valorando y llamando por el nombre a otras personas, teniendo un comportamiento correcto en la mesa, siendo cortés y diligente con las visitas y no haciendo perder el tiempo a los demás.

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Sobre el autor Guillermo Díaz Bermejo
El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.