El PP y Podemos manifiestan que la actividad en la Junta General del Principado no regresará a la normalidad hasta el mes de octubre. El próximo día 7 se celebrará el pleno institucional del Día de Asturias y el 25 habrá un nuevo pleno para elegir a los dos senadores que corresponden a la comunidad autónoma por decisión parlamentaria, así como elegir a los representantes de la Cámara en las empresas públicas. Dos plenos atípicos, uno de carácter meramente ceremonial y el otro dedicado a nombramientos sin debate. La primera vez que se discuta de algo en el Parlamento será en el mes de octubre. Pasan las legislaturas y la institución que representa a los asturianos sigue con su tradicional parsimonia, gozando de extensas vacaciones, pausas navideñas y postnavideñas, con meses de trabajo contenido, y todos tan contentos. Desde que se disolvió la Cámara (en las primeras semanas de la primavera) hasta el mes de octubre sólo hay el debate de investidura. Para no provocar sofocos este año no habrá debate sobre el estado de la región que, a todas luces, debe ser magnífico, viendo el régimen de trabajo del que gozan los titulares de los escaños. Para dárselas de informados y solidarios, nuestros diputados repiten como loros eso de que “hay gente que lo está pasando muy mal”, pero ninguno ha sido capaz de sincerarse y decir que “lo estoy pasando muy bien”. Cada cuatro años, el relajo da paso a la tensión, cuando llega el momento de elaborar las listas electorales y, posteriormente, el día de la cita con las urnas. Terminado el recuento de votos y confirmado que le puesto de trabajo sigue en sus manos, retornan los días de placer, que no hay nada más grande que representar a los asturianos. Hace unos años, tras el pleno institucional del 7 de septiembre, sus señorías se volvieron a ver las caras en un pleno a mediados de octubre: un día de corbata y otra vez de bermudas hasta después del Pilar. El calendario de este año es más exigente porque el 25 de septiembre tendrán que decidir sobre la representación del Parlamento en el consejo de administración de Hunosa. Si por alguna extraña razón las intervenciones en los plenos se vuelven plúmbeas, siempre está a mano el iPad para hacer más soportable el trabajo. Las pautas de nuestro Parlamento han resistido los cambios de Gobierno. Hay al menos dos razones de fondo para que todo siga igual. Por cierto, ¿cuánto debe ganar un diputado? Como un director general. Y punto final.