El Comercio
img
Autor: Silveira
LA SOLEDAD MATA
img
Miguel Silveira | 27-03-2014 | 5:41| 0

Estoy de acuerdo con Elsa Punset cuando dice que la soledad mata más que el tabaco. Es una muerte que se anuncia y ve venir lentamente sin que quien la padece pueda hacer mucho, sobre todo si es muy mayor y vive abandonado. Pero no hace falta ser viejo para sentir sus efectos. Los sienten todos aquellos que, llegado el momento de necesitar de caricias o de abrazos, de contacto fisico, de una palmada en el hombro o una frase oida en directo, de contacto ocular, carecen de todo ello. En esta sociedad se va imponiendo la relación virtual, fugaz, evanescente, precaria de las redes sociales o del wasap, pero el verdadero contacto físico y presencial va perdiendo terreno por momentos. Y sin embargo es lo que nos alimenta, sentir al otro empático, cercano, presente, echándote una mano aunque solo sea para escuchar tus cuitas y tus preocupaciones. La gente paga ya por hablar vis a vis, por sentir que tiene delante un ser humano que le atiende y le pone en el centro de su atención más allá de unos fugaces segundos. La soledad es justo lo contrario de nuestra dimensión social, del amor, de la conversación presencial directamente expresada y recibida, de la compasión, pero sobre todo de la cercanía física y el contacto. La soledad mata porque quien se siente solo pierde el significado de su alteridad y se aisla del ambiente o el ambiente se aisla de él por muy rodeado que viva por la gente. Mientras uno se vale y ocupa plenamente su tiempo con miles de proyectos, la acción erosiva no es tan fuerte pero desde el momento en que uno se encuentra desocupado o jubilado la erosión resulta galopante. Por eso la mejor forma de paliarla es procurarse contactos frecuentes y reales, frente a los virtuales, es sentir los abrazos, las caricias, las palmadas, la voz de quien te escucha, la invitación al encuentro, compartir el espacio y las desdichas, el juego, el viaje, la excursión, la comida, el sexo  y el erotismo gratificante y escuchar que te dicen lo que vales, te quieren o te estiman. Paliar la soledad se va a convertir en una exigencia social si queremos salvar a las personas del sinsentido del aislamiento y del olvido. Lo contrario de la soledad es la relación, pero no solo virtual sino real en el sentido que la palabra  “realidad” ha tenido a lo largo de los siglos. Hay que pararse a hablar mas o más tiempo, sin demasiada prisa, por la calle o en presencia de quien nos interesa, no para contar tan solo nuestras penas sino para cambiar impresiones, intercambiar opiniones, sentimientos, actividades o proyectos. Relacionarse más con cualquier excusa para sentirse conectado con los demás. Y luego el aperitivo de las redes sociales, que está muy bien también. Pero no dejar que nos mate la soledad.

 

Ver Post >
DESTINADOS A QUEDAR SOLOS
img
Miguel Silveira | 20-03-2014 | 1:23| 0

 

 

He visto llorar amargamente a mucha gente al darse cuenta de que han quedado solos, después de haber desperdiciado alguna relación de pareja que se las prometía felices. Suelen ser personas egoistas, que fundamentalmente están pendientes de si mismos y solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena, o con otras palabras, solo se dan cuando el otro lo pide a gritos o lo exige. Mientras tanto están a lo suyo predominantemente. No practican la capacidad de la empatía y de darse cuenta de la necesidad de apoyo, amor que el otro también tiene. Son capaces de absorber la energía que necesitan de sus seres queridos pero no dan a veces ni la hora. Mientras los seres queridos les siguen apoyando o sus parejas, no presenta problema el panorama. Este  empieza a complicarse para ellos cuando los otros, hartos de darse en vano, optan por retirarse de la escena y se olvidan y quieren deshacer  del egoista. Es entonces cuando caen en la cuenta de su falta de cuidado, de compromiso y de respuesta justa y se vienen abajo, lamentando la ausencia producida. Suele ser tarde ya para recomponer la situación y para recomponerse porque están desentrenados en la entrega. Al egoista no le queda más remedio, si se quiere salvar, que caer en la  cuenta de la predominancia de sus fuerzas centrípetas, cuando aún está a tiempo de dar y darse, pero  no en un arranque aislado sino con cierta asiduidad y compromiso. Es la mejor manera  de salvarse del fuego abrasador de la soledad que les espera. El único problema que existe es que son refractarios a los avisos o señales y consejos que se les suelen dar. Están tan a lo suyo que no reciben el ruido o la luz de las señales que no les interesan. Por eso les espera la soledad, aunque a ellos les parezca que siempre van a ser los protagonistas admirados de cualquier película. Es normal, la naturaleza, que es sabia y neutral al mismo tiempo, se encargará de darles el pago merecido. Y después,  a llorar y a sentir el crujido sus dientes.

Ver Post >
¿A QUIEN ATRIBUYES TUS MÉRITOS?
img
Miguel Silveira | 13-03-2014 | 9:58| 0

 

Si tiendes a atribuir la mayoría de tus éxitos a tu esfuerzo, dedicación, laboriosidad y constancia, enhorabuena. Gozas de lo que se conoce como “atribución interna positiva”. Estarías en las antípodas, si tendieses a atribuirlos a la casualidad, a la ayuda de los demás o de las circunstancias externas, es decir si te quitases el mérito que te mereces, caso de haberte esforzado para ello. Esto no quiere decir que no podamos atribuir a la ayuda exterior ninguna causalidad o contribución. Si la tiene, merece que se lo reconozcamos, pero no conviene atribuirles más de lo que les corresponde porque nos quedaríamos sin motivación intrínseca para nuevos retos y nuevos logros. Por tanto esa postura es la ideal para aumentar nuestra autoestima y nuestra sensación de percepción de autoeficacia. En el otro extremo, la otra cara de la misma moneda si tiendes a atribuir por sistema lo que te sale mal a las circunstancias externas, lo que se llama echar balones fuera, estariamos hablando de “atribución externa negativa”, lo que sin duda es mejor (dentro de cierta racionalidad) que atribuirnos a nosotros todos los fallos y fracasos, en cuyo caso estaríamos tirando solo piedras contra el propio tejado y echándonos la culpa de todos los malos resultados. Es conveniente reconocer nuestra responsabilidad en lo que nos sale mal, pero no toda absolutamente, para salvaguardar nuestra salud mental y no nadar en la completa negatividad. Así que examínate. Si estás muy alto en atribución interna negativa te estás excediendo en atentar contra ti mismo y si estás más bien alto en atribución interna positiva y es en base a tu esfuerzo sostenido y mérito, estás alimentando lo que más necesitas para disfrutar de tu vida y para motivarte, a saber, tu autoestima. Ya sabemos que hay gente que se pavonea o presume con prepotencia de ser superiores y que los hay que se flagelan y auto castigan  en exceso. Las dos son posturas extremistas que no resultan deseables, los primeros, para los demás y los segundos para ellos mismos. Mira a ver donde te encuentras.

 

Ver Post >
¿SER ESPONJA O IMPERMEABLE?
img
Miguel Silveira | 05-03-2014 | 11:11| 0

 

Este es el dilema: elegir entre ser esponja y absorber todos los problemas de los demás a base de identificarse con ellos o ser impermeable en cierto modo. No es sólo cuestión de ser de una manera o ser de otra con la gente, aunque los hay que tienden en una dirección o en otra predominantemente. Es  también cuestión de elegir en cada caso o con cada persona qué rol desempeñar. De la decisión que se tome se derivarán unas u otras consecuencias para nuestra salud mental. Hay quien por carácter, formación, educación o ambas cosas tiende a ser esponja, a absorber el sufrimiento de los demás en demasía. Tiene un inconveniente: que si absorbes todo, por sistema, acabas demasiado afectado, apenado, contrito, deprimido o angustiado.  Ser bastante impermeable tiene la ventaja de que no sufres tanto porque procuras que te resbale ese dolor. Pero si de las dos posturas se trata de elegir,  ser demasiado esponja es más inconveniente porque el dolor impregna todos tus entresijos y apenas permite distanciarte. Lo mejor es absorber, entender, escuchar y dejarse impactar lo suficiente para entender, comprender y en su caso ayudar a los demás, pero saber dosificar la receptividad, lo cual exige a veces impermeabilizarse en parte para no vivir impregnado, demasiado tiempo. Hay que encontrar el límite, que viene dado por el grado de perturbación de nuestra salud mental. Es sano desentenderse de  algunos contenidos, actitudes y conductas de otros para  salvaguardar el equilibrio que nos es necesario. Es una cuestión de táctica, meditada y usada intencionadamente. Es una actuación inteligente saber dosificar la permeabilidad de nuestros tejidos psicológicos y emocionales. Lo mejor es ser esponja el tiempo necesario para entender el sufrimiento ajeno y solidarizarse, pero no todo el tiempo y, a veces, ponerse el impermeable, sobre todo si sabemos que ir a pecho descubierto nos va a dejar demasiado afectados. No es sencillo, pero es útil. Sé que este planteamiento chocará con algunas convicciones. Defiendo la dosificación únicamente desde el criterio de la salud mental. En lo demás no entro, pues la libertad de cada cual es digna de respeto.

Ver Post >
RECIPROCIDAD ASIMÉTRICA
img
Miguel Silveira | 26-02-2014 | 4:12| 0

En el lado negativo el “ojo por ojo diente por diente” es la perfecta expresión de la reciprocidad simétrica. A igual mensaje igual respuesta. En lo positivo consistiría en recibir lo mismo o parecido a lo que damos en cuanto a cantidad y calidad. Esto es lo deseable, aunque no suele darse en esos mismos términos, salvo casos excepcionales. Lo normal es que quien da mucho o se da mucho no reciba en la misma proporción y a eso le llamaríamos reciprocidad asimétrica. El colmo de la asimetría consiste en que tu des y lo que recibas sean migajas o incluso el otro se aproveche de tu bonhomía, te manipule o incluso te quite y aquí no pasó nada. Esto no es infrecuente y en estos tiempos menos, por desgracia. Por eso en primer lugar hay que decir que, aquellos que se benefician del cariño y de la generosidad de sus donantes, deberían reaccionar con agradecimiento y en la misma medida, más tarde o más temprano. Eso es lo correcto. Pero a los donantes por sistema también hay que advertirlos que no siempre se deriva una respuesta acorde con su entrega. A los donantes que por su perfil se empeñan en complacer a todo el mundo demasiado, porque depende su autoestima del aprecio mostrado  o porque así fueron educados o porque actúan según sus principios, conviene recordarles que si no se sienten debidamente compensados, no se extrañen porque no todo el mundo está a su altura. Es para que no se desalienten ni se sorprendan luego. Por eso, a no ser que uno se entregue incondicionalmente por principios morales, sin esperar nada a cambio,  es conveniente recordar que hay que dosificar la entrega y permanecer atentos a ver si se detectan signos de respuesta, en cuyo caso se sigue uno entregando y si no, se corta y aquí no pasó nada. Todo menos sentarse a esperar la reacción proporcionada que, si no llega nunca, puede resultar demoledora. No estoy defendiendo que no haya que ayudar o  dar, sino que es bueno hacerlo, pero con cierto sentido de realismo, para evitar que la reciprocidad asimétrica nos deje con la cara de asombro del ingenuo. La reciprocidad suele ser asimétrica y de eso saben mucho las madres, muchos amigos y gran número  amantes. No pasa nada, simplemente es que  hay que ser un poco cautos, por si acaso. En todo caso es mejor dar que cerrar siempre el puño, el corazón y la cartera. En líneas generales suele haber compensación y a veces grande.

Ver Post >
Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

Últimos Comentarios

Carmen Maria Otero 24-02-2016 | 19:14 en:
RECIÉN SEPARADA
leandro1995_885 27-01-2016 | 23:34 en:
ESTUDIAR EN EXCESO

Otros Blogs de Autor