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Categoría: expresión de emociones
REFUERZO SOCIAL: ¿ESO QUÉ ES LO QUE ES?

 

No hace falta ser un entendido ni un experto para darse cuenta de que lo que abunda en nuestras relaciones personales, familiares, laborales y en casi todas las relaciones sociales son las formas inadecuadas manifestadas casi todas ellas en forma  de malas caras, críticas, quejas, frases inadecuadas, amenazas, abusos, descortesías, mala educación, escasez de respeto, trato desconsiderado y falta de delicadeza. Si esto es lo que mas se nota será por tanto cierto que existe una necesidad de recibir buen trato y buenas formas, es decir de conductas prosociales en todos los ámbitos. Es por eso que el llamado refuerzo social, pese a que a muchos les parece que conduce a un excesiva melosidad de las relaciones, tiene una eficacia importante y actúa como un linimento de las molestias que las malas relaciones sociales producen. Todo lo que sea favorecer las reacciones favorables de las personas hacia las necesidades, exigencias y obligaciones ciudadanas a todos los niveles es poco. No conozco a nadie que le guste que le traten con falta de consideración, que le ignoren, que le desprecien, le discriminen o le traten mal. A todos por el contrario nos agrada, aunque no lo practiquemos, que se nos trate bien, lo que nos hace sentirnos mejor y suele arrancar de nosotros respuestas a su vez positivas o favorables a la convivencia. A todos o casi todos nos agrada que nos acaricien psicológicamente. Como esa es una  necesidad palpable y las necesidades piden ser satisfechas, sería recomendable tenerlo en cuenta. De esa forma los jefes se esforzarían en tratar bien a sus subordinados sin que eso implicase perder autoridad, las parejas se llevarían mejor, los hijos tendrían una mejor imagen de sus padres, y los ciudadanos no nos moveríamos con las sensación de que en cualquier momento vamos a sentirnos perjudicados en cuanto usuarios, clientes, empleados, vecinos, peatones, compañeros o colegas. Resaltar de vez en cuando lo positivo que nos hacen o hacen otros, dar las gracias, felicitar o dar la enhorabuena, tratar con amabilidad y con sonrisa, pedir disculpas o perdón, invitar, regalar o cosas parecidas, todas estas acciones van cargadas de magia y por ello producen efectos mágicos a corto o largo plazo muchas veces y siempre efectos positivos. Hay una regla básica en esta vida: que lo que es abundante y negativo debería reducirse y lo que es bueno y escaso deberia aumentarse. Y el refuerzo social no es precisamente un bien que abunde o se practique en exceso. Por tanto…

 

 

 

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¡NICE CAT!

“Precioso gato” le dijo su profesor al ver su dibujo de un gato cuando Jarret Crososcka tenía seis años  y esto le marcó para toda su vida. Eso cuenta el famoso ilustrador y autor de libros para niños. Y otro refuerzo posterior también de dos palabras “Precioso trabajo” sobre un libro suyo cuando tenía diecinueve años marcó un antes y un después en su vida como autor e ilustrador. A un niño que se había criado con sus abuelos, apoyado y querido por estos pero  sin padre (drogadicto) ni madre (encarcelada) le sirvieron de inmenso apoyo psicológico esos refuerzos para ser hoy un ilustrador y autor muy reconocido e importante. Y es que el refuerzo verbal, o sea, el reconocimiento expreso por parte de los adultos, que son significativos para uno, supone un acicate extraordinario para el edificación de la autoestima y de la confianza en uno mismo. Vale que un niño o cualquier persona sea capaz y tenga talento para algo, pero si no se le  reconoce y expresa, si no se le dice con sentimiento y sinceridad, le será muy difícil tener conciencia de su capacidad o puede que le llegue a faltar. Esa conciencia viene a ser la confirmación subjetiva que tiene uno mismo de sus facultades y actúa desde ese mismo instante como acicate interno, como motivación y como estímulo interno, repito, para moverse en la sucesiva aplicación práctica de esas habilidades. Cerramos así el círculo compuesto por dos partes: la capacidad que el niño tiene y la conciencia de la misma. No damos importancia a esos refuerzos cuando en realidad tienen una potencialidad extraordinaria, siendo susceptibles muchas veces del milagro de cambiar la dirección de una persona del fracaso hacia el éxito seguro. Cuesta poco trabajo decirlo con sinceridad pero nos resistimos a ellos, creyendo que basta con la presión para que los niños trabajen y se esfuercen. Siempre es eficaz el refuerzo, pero cuando un niño se encuentra escaso de cariño, de apoyo y pasa por momentos de desánimo, es como un ungüento, un alivio y un  soplo impulsor de su progreso y desarrollo. No escatimarlo es esencial. Y basta con decir “precioso gato” , “qué bien lo has hecho” , “te felicito” o “muy bien, hijo, me encanta este trabajo”. Sólo dos o tres palabras pueden ser mágicas para sacar a un niño, un joven o un adulto de su baja autoestima y su desgana.

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SERVICIO NON STOP

 

Igual que hay gente experta en quitarse pesos y obligaciones personales de encima y cargarlos en las espaladas ajenas que se dejen, los hay que por su forma de ser o su perfil se dedican a cargar sobre sus hombros lo que les corresponde y lo que corresponde a otros. Y así les luce el pelo. Estos además de acostumbrar a los demás mal, muy mal, y a transmitir el mensaje de que están al servicio de los demás veinticinco horas diarias, acaban agotados, cuando no exhaustos e incluso deprimidos por el agotamiento de tanto aguantar su propia vela y las velas ajenas. No solo es que no son asertivos y no saben por ello decir que no a las solicitudes o imposiciones de otros sino que incluso se adelantan a descubrir y después satisfacer las necesidades que notan que otros tienen. LLega un momento en que no necesitan que otros les pidan favores, es que ya se adelantan ellos y se disponen a hacerlos antes de que los otros se los pidan. Todos estos son tontos en el sentido más cariñoso y popular del término. Tontos en el sentido de escasez de inteligencia no para las matemáticas o lengua o para resolver muchos problemas sino para librarse de cargas que no les corresponden. Otra cosa es que estén encantados de actuar de esa manera y no se quejen. Se puede ser hábil socialmente y saber relacionarse bien en el sentido de ganarse a la gente, pero en cuanto uno tiene que agradar en exceso indica cierto deficit en esa inteligencia social  siendo el indicador de la escasez en la misma el hecho de que al final terminan asumiendo cargas y obligaciones que no les pertenecen.  Por tanto lo que procede hacer no es dejar de hacer favores, por supuesto, y ayudar a las gente, sino dosificar la entrega y, sobre todo, no ponerse a tiro de los que siempre están dispuestos a colgarse medallas sin dar golpe, pero dando a entender que hacen todo o más de lo que les corresponde. Los que para sentirse queridos y valorados tienden a complacer a los demás no se dan cuenta de que complacer en exceso conduce precisamente a que acaben por faltarles al respeto, amén de utilizarlos. Facilitar las cosas, sí, por supuesto. Hacer las cosas por los demás y por sistema, no parece adecuado, desde el punto de vista de la salud mental.

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SECUESTRO AMIGDALAR

Puesto que está tan de actualidad esta expresión, voy a aclararlo. La amígdala, situada en el sistema límbico en la parte central del cerebro es como un  radar que, al detectar un peligro o amenaza, toma el mando del cerebro y se entra en lo que se conoce como “secuestro amigdalar” por el cual nuestra atención queda apresada y centrada en ese peligro real o imaginario, lo que redunda en perjuicio de concentrarnos en lo que de verdad nos interesa y satisface. Quedamos así  invadidos por el miedo. En otras palabras, nos hallamos bajo secuestro amigdalar, cuando estamos sometidos a situaciones angustiosas. En ese caso nos cuesta recuperarnos del sometimiento de lo adverso y nos quedamos preocupados y dando vueltas sin cesar a esa situación y lo que implica. Durante el secuestro amigdalar  los circuitos de alarma activan la respuesta de lucha o huída, de paralización y también de evitación, lo cual hace segregar a nuestro cuerpo hormonas del estrés, como la adrenalina y el cortisol que, entre otros efectos, reducen las defensas de nuestro sistema inmunitario. ¿Cómo hacer frente a tal secuestro para acortar su acción devastadora lo más pronto posible? Desconectando de la preocupación, cambiando a actividades que nos distraigan y aparten nuestra mente de los contenidos negativos que el miedo  y la anticipación de consecuencias adversas nos activan. Otra forma es tomando plena conciencia de lo que está sucediendo y de lo que sentimos y pensamos sin entrar a juzgarlo. Simplemente haciéndonos cargo de que existe. Es decir, reconociendo que estamos secuestrados y por lo tanto hemos perdido el control de nuestros nervios, y reconociendo que estamos exagerando su significado, dimensión y trascendencia. La práctica de la relajación en sus distintas formas es también muy aconsejable. Cuanto antes tomemos conciencia del secuestro, antes podremos recuperarnos. Es muy perjudicial que dure dias, semanas o meses. Si alguien ha sufrido estrés post traumático, provocado por una experiencia traumática, debe cuidar que su amígdala no permanezca secuestrada largamente. Es bueno, pues, poner en tela de juicio lo que nos decimos en pleno secuestro y salir cuanto antes del estado de preocupación y miedo que nos envuelve e invade. Como  en todo secuestro, lo mejor es que no se produzca pero, si se da, hay que librarse  de él lo más pronto posible.

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SI TE ENCUENTRAS CON UN OSO POLAR

Dicen los entendidos que si te encuentras frente a frene con un oso polar  lo mejor que puedes hacer para mantener tu integridad física es no moverte nada (?). También con los seres humanos que se dejan llevar de sus impulsos agresivos y pierden el control con mucha facilidad viene bien esta recomendación de mantenerse quieto y tranquilo, cuando se vuelven energúmenos. Si quieres que la escalada de violencia vaya en aumento y poner en peligro hasta tu integridad física o que el encuentro acabe como el rosario de la aurora lo que tienes que hacer es contraatacarle verbalmente, alterándote también tú, herido en tu amor propio. Sin embargo si cuando el otro pierde las maneras y se pone furioso, eres capaz de tener el temple suficiente como para calmarte y dejar que se explaye,  ese fuego inicial se irá aplacando y todo quedará en susto, una vez desahogado el individuo, salvo si quien se excita no tiene bien estabilizado su cerebro y su salud mental en cuyo caso puede ocurrir de todo. En los casos en que un hombre nervioso y alterado va al volante, esto tiene especial relevancia, pues cualquier provocación puede acabar en un disgusto, pero no sólo en estas ocasiones sino en otras también puede perder los nervios. La ira, al encenderse, es como la hierba seca. Arde en cuanto la prendes y si sopla el viento, el fuego se enfurece. En  estos tiempos actuales hay personas muy sensibles y  proclives a sentirse atacados aunque no haya motivos suficientes. Si te coge desprevenido y contestas, le estás dando a esa persona lo que necesita para justificar su rabia, su resentimiento y su explosión.  Muchos andan con la rabia llena hasta rebosar y cargada a las espaldas dispuestos a volcarla a la mínima provocación y lo harán con quien sea, aunque ese no sea el culpable de su frustración personal. Por tanto, mucha calma. Es preferible dejar que piense que ha ganado la batalla a que le des oportunidad de desplegar toda su ira contra ti, sin saber cómo puede terminar ese encuentro. Si no entras al trapo, quizás le hagas pensar en su reacción. Si entras, probablemente ni vaya a plantearse lo absurdo e inconveniente de su explosión inadecuada. Recuerda que hay seres humanos más agresivos que los osos polares. Otros prefieren entrar al trapo pero ese es su problema.

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ATRAPADOS EMOCIONALMENTE

 

¿Qué hace usted si de pronto se
encuentra en medio de una tormenta de nieve y queda atrapado en su coche? No
salir del coche por supuesto y esperar a que pase la tormenta y si cae mucha
nieve esperar a que vengan refuerzos que le ayuden a abandonar el lugar, además de verse obligado a esperar el tiempo necesario. Es lo normal. Pero ¿qué haría usted si su bloqueo o atrapamiento es emocional y se encuentra con que las
relaciones de pareja no van para adelante sino que se siente bloqueado? Hay  quien opta por dejar pasar el tiempo a ver si se le aclaran los sentimientos o  el otro u otra facilita la labor de aclaración y toma de decisiones. Hay quien  por miedo a no hacer daño a la pareja opta por seguir consumiéndose. Hay quien  lo hace por el temor a equivocarse. Hay quien lo hace porque hay por medio un  hijo y prefieren dejar pasar el tiempo hasta que el hijo crezca para que no  sufra tan pequeño las consecuencias de la separación. Hay quien se bloquea  porque la culpa y la pena por el sufrimiento que suponga separarse  se apoderan de él. Hay quien sencillamente no es capaz de decidirse porque no tiene claras las opciones. En fin, hay mil razones de por qué dos personas que viven en pareja pueden optar por no dar el paso delante de acabar con una relación que se ve que ni es  satisfactoria ni lleva camino de serlo en el futuro sino muy al contrario apunta  un mayor deterioro y destrucción con el paso del tiempo. Sea de ello lo que fuere lo cierto es que, si está muy claro que el cariño se ha apagado y la excitación también,  habría que optar por liquidar la sociedad o el acuerdo y empezar nueva vida para  que, aunque por ese solo hecho la ilusión no se recupere de inmediato, sea  posible recuperarla a corto o medio plazo. Si hay indicadores evidentes de que  la relación ya no funciona, mejor no andarse con rodeos y optar  por romper la relación porque, aunque inmediatamente lleve consigo sufrimiento,  a medio plazo es más rec onfortante porque deja a los dos libres de comenzar de  nuevo una nueva relación. Si uno es viejo ya quizás no le compense dar el paso   pero en gente más joven parece que es lo procedente, si uno no quiere exponerse    a ir  apagando sus ganas de vivir y de hacer cosas. La perspectiva del apagamiento en todos los sentidos es una losa que uno no debería permitir que le aplastase. Por tanto a veces hay que ser valientes y atreverse a firmar el finiquito de lo que ya está acabado. De todos modos hay quien opta por seguir,lo  que se entiende y merece respeto.

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Sobre el autor Miguel Silveira
Psicólogo clínico, experto en ansiedad y estrés C/ Carlos Marx,1 - 6º D Gijón (Asturias) http://www.miguelsilveira.com http://www.estresyansiedadonline.com

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