En cualquier asunto en el que exista una controversia entre dos o más partes, la mejor solución siempre es tratar de lograr un acuerdo que ponga fin de forma que resulte interesante a todas las personas implicadas. Esta, que es una norma aplicable a cualquier ámbito de nuestra vida, es especialmente importante cuando se trata de solventar una cuestión jurídica se trate de la materia que se trate.
Esa máxima conocida por todos que asegura que “más vale un mal acuerdo que un buen juicio”, aún con su simpleza, resulta completamente cierta.
Con un acuerdo todos los afectados ponen fin a un problema con una medida pactada a la que dan su conformidad con lo que de mano se evitan trámites, mayores costes y se logra un cumplimiento mucho más efectivo y rápido en la mayor parte de los casos.
Pero, alcanzar un acuerdo no siempre es tan sencillo de conseguir. Para lograrlo es preciso dar unos pasos esenciales.
En primer lugar, es imprescindible que cada parte tenga la intención real de solucionar la cuestión planteada y a esta intención no se añadan emociones negativas hacia los otros implicados o, si existen, que prime siempre el poner fin a la situación creada.
En segundo lugar, es fundamental que todas las partes estén informadas de sus derechos, de lo que realmente pueden conseguir o no en un procedimiento judicial si el acuerdo no se alcanza, de cuáles son los riesgos y el coste en tiempo y en dinero que eso puede suponer.
Y, por último, no hay que perder la paciencia ni el objetivo a lo largo de cada paso de la negociación. Es normal que alguna de las partes haga alguna petición que sobrepase nuestras expectativas pero precisamente para eso existe esa negociación, para sentar los puntos del futuro acuerdo dentro de unos límites legales y aceptables.
En definitiva, contar con una información clara y completa y aparcar los sentimientos negativos son las claves para conseguir un acuerdo pero también contar con un buen asesoramiento a lo largo del proceso.
Hoy en día existen numerosas opciones que ayudan a conseguirlo pero el punto de partida siempre es tener talante para encontrar la mejor y más fácil solución.
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