Doña Mercedes Fernández, haciendo gala una vez más de su retórica barnizada, declara en EL COMERCIO que, bajo ningún concepto, son extrapolables los resultados de las elecciones andaluzas a Asturias y afirma a continuación que las huestes del PP astur son «previsibles».
Verá, doña Mercedes, tengo que confesarle que semejante aserto me produce una inquietante hilaridad. ¿Era previsible que, en su momento, doña Isabel Pérez-Espinosa se convirtiese de la noche a la mañana en la candidata del PP astur en las elecciones de 2011? ¿Era previsible que usted misma, señora Fernández, se pusiese al frente del PP astur no sólo por haber apoyado a Cascos en su intento de ser nombrado candidato del PP para gobernar Asturias, sino que además, tras la ruptura que se produjo entre el PP y don Francisco, usted se mantuvo un tiempo en silencio, atrincherada en la Sindicatura de Cuentas, hasta que aceptó ser nombrada presidenta del partido en esta tierra? No me vale argüir que le tocaba callar por su cargo, pues se había decantado claramente por el exvicepresidente de Aznar mientras ejercía en la Sindicatura, lo que, mire usted por dónde, le reprochó en su momento don Fernando Lastra, tal y como atestiguan las hemerotecas.
¿Era previsible, doña Mercedes, lo que sucedió en el congreso pepero de Gijón tras haber sido defenestrada la señora Pardo? ¿Era previsible el bochorno que nos tocó padecer a resultas de las filtraciones que se hicieron de las encomiendas tan altruistas que don Joaquín Fernández transmitía en aquellas charlas telefónicas, que no recordaban precisamente a la ética aristotélica?
¿Era previsible que Gabino de Lorenzo, tras declarar que se sentía motivado por tener que negociar con otros grupos municipales a resultas de la pérdida de la mayoría absoluta, se atrincherase en la Delegación del Gobierno?
¿Era previsible que el señor Reinares no hubiese dimitido tras conocerse la primera sentencia que lo condenó y aplazase su decisión hasta que, tras haber recurrido, se encontró con la confirmación de lo anterior?
¿Era previsible, en fin, que, a pesar de los muchos batacazos que esta tierra sufre a causa de las decisiones del Gobierno de Rajoy, que perjudican a la industria, a la ganadería, al sector minero, a la pesca, y así un largo etcétera, ustedes, desde aquí, no reclamasen a sus mandamases un poco más de consideración hacia Asturias?
Verá, doña Mercedes, bien mirado, desde el momento mismo en que se reconoce que ustedes son previsibles, lo que se pone de manifiesto es no sólo la inanidad (y a veces estulticia) de muchos de los dirigentes del PP astur, sino también la más que preocupante falta de coherencia de un partido que aspira a gobernar esta tierra.
Y es que, mire usted, alardear de haber previsibles en todo lo acontecido no constituye precisamente una buena carta de presentación ante un electorado que no puede no encontrarse atónito y molesto.