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Luis Arias Argüelles-Meres

Desde el Bajo Narcea

Panorama vetustense: La vieja fábrica de gas

De repente, el debate sobre el futuro de determinadas joyas de nuestra arquitectura industrial se torna insoslayable. Lejos queda en el tiempo el esplendor de aquello para lo que fueron concebidas. Les toca ser reinventadas. Y, así las cosas, llueven las propuestas, no siempre filantrópicas ni desinteresadas. Pero lo esencial es que toca dar respuesta a ello.

A leer en EL COMERCIO la noticia de la visita de SOS Cultura a la vieja fábrica de gas, me estremeció el recuerdo que tengo de mi estancia  en ese lugar hace ya muchos años, cuando fui a dar de alta un contador de luz. La entrada hechiza. La voluntad de estilo es innegable. El resplandor estético, también. Queda fuera de toda duda que hay que conservarla en su totalidad y que no serían de recibo, asuntos leguleyos al margen, derribos ni destrucciones. De eso ya hemos tenido más que suficiente en esta ciudad. Yo vivía en el número 5 de la calle Toreno cuando se derribó el Palacete de Concha Heres.  Y nunca podré olvidar el desgarro y la impotencia que me produjo ser testigo de aquel desmán. Y, en el mismo orden de cosas, todavía conservo en mi retina las imágenes de la vieja estación del Vasco: la cantina, el pasadizo a los andenes y los viejos anuncios. Insisto en que Oviedo ya va bien servida de desmanes.

Dicho esto, miedo me dan las decisiones que se pueden tomar en vísperas (o antevísperas) electorales, porque, en esta ciudad y en esta tierra, no sólo hemos sufrido desmanes con las piquetas como armas de destrucción masiva, sino también aquellos que tiene que ver con despilfarros mayúsculos y con proyectos faraónicos en los que siempre hay excesivas dosis de corruptelas insultantes, acompañadas de egocentrismos enfermizos. Quiero decir con esto que hay que evitar a toda costa que en Oviedo se repitan episodios como los que tuvieron lugar en el Niemeyer, así como los bandazos en los contenidos que se vinieron produciendo en La Laboral. ¿Acaso podemos olvidar que alguien habló de convertirla en una especie de factoría cultural estilo Zara?

Ya estuvo bien de clientelismos, amiguismos y despilfarros, sin que la simonía estuviese ausente. Y lo dicho: resulta indiscutible conservar la vieja fábrica de gas. Y conservar no sólo consiste en obras que impidan el deterioro previo a la ruina. Conservar significa también dar uso y vida a los inmuebles. Y es, a partir de aquí, donde debe surgir el debate y la discusión.

Aparte de los planes del actual equipo de gobierno de Oviedo para la fábrica de gas, tengo constancia del bosquejo de proyecto del candidato socialista Wenceslao López, bosquejo que me parece cabal.

Conservar un patrimonio arquitectónico y, de paso, recuperar un Oviedo ilustre e ilustrado, un Oviedo en el que el Arte con mayúscula también hizo parada y fonda. Paredes nobles en lo que a la cultura, al arte y al saber se refiere. Un arte que se instaló en esa arquitectura industrial y que reclama ahora la viveza y la frescura del presente.

El busilis del asunto consiste en que se articule un proyecto para la vieja fábrica de gas donde no haya lugar para el clientelismo, donde los despilfarros no estén ni se les espere, y donde exista una total disponibilidad de rendir cuentas hasta el último céntimo del dinero público que a todo ello se destine.

Tampoco tiene que haber lugar para divismos, para eruditos a la violeta, para aparentes atormentados de ocasión, para voces del amo de la chequera. El mecenazgo seremos todos. Y esta ciudad se merece una vida cultural sin personajes regentianos que se reclamen clarinianos, sin una farándula cultural que sea un grimoso besamanos y un sonrojante ejemplo de ‘cosmo-paletismo’ al que se le caiga la baba con lo foráneo, sólo por ser foráneo. Hace falta un proyecto marcado por la ambición y el rigor.

Desde luego, para que fluyan en Oviedo el arte y la vida cultural, no faltan ‘marcos incomparables’. Quiere decirse: joyas arquitectónicas. En cabeza, está la vieja fábrica de gas, que esperemos ilumine y vitalice tanto como la industria emergente y transformadora que fue en su momento.

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Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


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