Plaza de Castilla. Primera hora de la tarde. Un panel invita a la sociedad ovetense a participar en el futuro de la heroica ciudad. El atasco facilita releer el panel y repasar con detalle lo que allí se plantea. Y la memoria pone muy difícil no indignarse. Porque, a decir verdad, da la impresión de que, pasados los tiempos de bonanza económica, se pretende hacer creer a la ciudadanía que se cuenta con ella para afrontar los problemas que la ciudad tiene planteados, precisamente en un momento en el que escasean los medios económicos. ¿Cómo es posible que, a día de hoy, un monumento como la Iglesia de Santullano siga soportando un flujo de tráfico tan enorme? El problema no es precisamente nuevo. Entonces, ¿por qué no se abordó antes? ¿Cómo es posible que a día de hoy Oviedo no cuente con suficientes circunvalaciones que desahoguen los atascos de entrada y salida? ¿Cómo es posible que, ante el cierre del viejo hospital, no hubiese una planificación para ese espacio tan importante en la ciudad? ¿Cómo es posible que, con una carga impositiva tan fuerte como la que se soporta en Oviedo, no haya habido hasta el momento soluciones a asuntos que tienen tan largo recorrido en el tiempo?
Oviedo en su “salsipuedes”. Los retos planteados no son de chapa y pintura, sino de mucho mayor calado. Y, ante una situación como ésta, resulta afrentoso que se nos diga que se cuenta con nuestro parecer. Ante una situación tan complicada y, también, ante una campaña electoral que va a comenzar muy pronto.
Oviedo en su “salsipuedes”. El óxido del Calatrava. El crimen estético que se perpetró con la vieja estación del Vasco. El largo trayecto hacia el nuevo HUCA. Los atascos en las principales entradas y salidas. El imperdonable deterioro en el Paseo de los Álamos.
Y ahora nos quieren hacer creer que podemos decidir, que se nos invita a tener protagonismo a la hora de perfilar el futuro más inmediato de Oviedo. La cosa no se queda sólo en paneles, sino también en determinados apoyos mediáticos que apoyan bosquejos que lo fían demasiado largo y que, llegado el caso, son muy fáciles de plantear en soportes propagandísticos que a nada comprometen, que no pueden ir más allá de salir del paso a base de ocurrencias en muchos casos peregrinas.
¿Hay alguna alternativa seria para el conjunto de lo que fue el viejo hospital? Y, en el caso de que se pusiese sobre la mesa algo sostenible y viable, ¿se cuenta con dinero para llevarlo a cabo? ¿Cuándo? ¿Podría ser vinculantes tales opciones para los futuros Equipos de Gobierno del municipio?