¿De verdad se ha ganado Javier Fernández seguir siendo el candidato más votado en los comicios llariegos? ¿Por ventura Rajoy y Cherines han hecho mérito alguno para obtener un diputado más en Asturias? ¿Puede ser cierto que Podemos se esté desinflando tanto electoralmente en esta tierra en la que tanto apoyo electoral obtuvo en las europeas? ¿Le tiene que tocar precisamente a Gaspar Llamazares que es, sin duda, un lujo para la política asturiana, sufrir el mayor descalabro electoral de IU en el Principado? ¿Se puede confiar en el afán de regeneración del líder de Ciudadanos en Asturias tras haber estado vinculado al consejero Riopedre? ¿Podrá evitar de algún modo Cristina Coto la decadencia del partido fundado por Cascos en 2011?
En todo caso, el busilis del asunto no está en si nos parecen justos o no los datos que muestra el sondeo del CIS, sino en preguntarse acerca de la fiabilidad que puedan tener. Cierto es que la fragmentación está asegurada, hasta el extremo de que cabe albergar muy serias dudas acerca de las posibilidades reales de que pueda conformarse una coalición estable que, según parece, tendría que ser tripartita.
Pero, dicho esto, da la impresión que se puso mucha insistencia en mostrar el mejor de los panoramas imaginables para el PP. No perdamos de vista en tal sentido que el partido conservador tiene garantizado un importante desplome en toda España que ya empezó manifestándose en Andalucía, y, además, dejando al margen las políticas lesivas del Gobierno de Rajoy para Asturias, ¿de verdad tienen sus dirigentes llariegos la más mínima credibilidad, tanto en lo que se refiere a la absoluta falta de coherencia en sus trayectorias como también a sus alcances que no pueden dar caza a grandes cosas?
Por otro lado, no hay que olvidar que no sería la primera vez que los sondeos en Asturias fallan clamorosamente. Aun así, cabe suponer que el PSOE seguirá siendo el partido más votado y que el llamado efecto Podemos, letal para IU, también cambiará el panorama electoral en nuestra tierra.
Lo que no está nada claro, es que pueda llegarse a un gobierno tripartito. Tengo para mí que Podemos firmaría su sentencia de muerte si pactase con el PSOE. Y, en el caso que parece muy poco probable, de que entre PP, FAC y Ciudadanos se alcanzase una mayoría parlamentaria, los antecedentes que tenemos dicen muy claro que es imposible un acuerdo entre el PP y la formación que ahora lidera Cristina Coto. Y, rizando el rizo, una hipotética coalición entre el PSOE y el PP, que ya acordaron en su momento que Goñi fuese Besteiro y que pactaron los últimos presupuestos llariegos, sería un sainete burdo muy nocivo para la confianza en la vida pública.
En todo caso, hay que tomarse los sondeos con cautela y seguir anhelando que algún día la meritocracia tenga presencia en la política llariega.