«Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil» (Ortega y Gasset).
Para sus aduladores mediáticos, es tal la profundidad de don Javier Fernández que Platón, comparado con el político mierense, sería de una frivolidad asombrosa. Lo malo del caso no es sólo lo estomagante que resulta esa tendencia a la hagiografía y al maniqueísmo, sino que, por otro lado, el presidente asturiano se encarga de poner en entredicho tanta gravedad, tanta hondura transcendiendo. Y lo hace, lo vuelve a hacer, mostrando su repertorio de obsesiones, entre las que figura ese recurrente empeño en declararse de izquierdas, al tiempo que insiste en que FAC y el PP son de derechas. Lo segundo es un ‘descubrimiento’ que no plasma precisamente una capacidad de análisis deslumbrante. Lo primero, en cambio, confrontado con los hechos, resulta, como mínimo, más que dudoso. Y, por si todo ello fuera poco, vuelve a incurrir en las mismas contradicciones de las campañas anteriores, de 2011 y de 2012, sobre todo, de esta última.
Ahí están las hemerotecas atestiguando que, según Fernández, PP Y FAC tenían unos programas prácticamente idénticos y que pactarían. Pero resulta que quien pactó con el PP fue don Javier, consiguiendo el apoyo de doña Cherines para los presupuestos de este año electoral. Convendría, pues, que nuestro presidente llariego se aclarase, intentando no incurrir en tamañas contradicciones, entre otras cosas, para que no fuesen tan vanos los esfuerzos y voluntades de sus aduladores mediáticos.
Y, en una de sus últimas declaraciones para distanciarse del PP y dar muestras de su rojerío de pro, recuerda que la lideresa llariega del partido conservador apoyó el proyecto de reforma de la ley del aborto de Gallardón. Si su izquierdismo, señor presidente, se fundamenta en eso, resulta que hay también parlamentarias peperas en Madrid que son también de un rojerío gigantesco, toda vez que también se opusieron a esa contrarreforma del ex alcalde de la capital del Reino.
Desde luego, don Javier, argumentado así, pone muy en entredicho los halagos de sus huestes mediáticas en torno a la abismal profundidad de su pensamiento, de una complejidad muy encima de las ideas de Hume. ¡Hay que ver!
Y, por otro lado, cuesta entender que, tras conocerse los sondeos sobre Asturias y España, no haya lanzado usted algún mensaje, al menos conciliador, a Podemos, toda vez que, salvo sorpresas, necesitará usted de esa formación (y también de IU) para poder gobernar Asturias. ¿O es que teme que FAC y PP puedan ser, potencialmente hablando, más atractivos para sus electores que Podemos? Y, si esto fuese así, no sé dónde quedaría su irredento izquierdismo que tanto proclama y reclama.
Lo suyo es una yenka política, pactando con la derecha (PP) y declarándose de izquierdas, al tiempo que reniega de Podemos, como una especie de bestia negra para la estabilidad de Asturias. ¿No estaremos confundiendo estabilidad con marasmo, don Javier?
Y, por último, don Javier, para reclamarse de izquierdas hay que exhibir políticas, en lugar de palabras y siglas. ¿Sabe? Dada su vertiginosa profundidad, me gustaría mucho verlo y oírlo en un debate argumentando y persuadiendo sobre su izquierdismo, argumentando y persuadiendo también con políticas llevadas a cabo por usted.
Lo demás, con todos los respetos, es bailar la yenka.