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Luis Arias Argüelles-Meres

Desde el Bajo Narcea

Panorama vetustense: aire fresco en Oviedo

Para quienes deseábamos un cambio en Oviedo, los prolegómenos no podían ser más desoladores: desde la FSA se había dictado la consigna, clara e inequívoca, de no apoyar en Oviedo a la lista más votada de la izquierda, pues en Gijón no había habido entendimiento entre la marca de Podemos y las restantes fuerzas “de progreso” para que el PSOE recuperase la Alcaldía en la ciudad de Jovellanos. Así pues, la ciudadanía de Oviedo que había votado a la izquierda se veía abocada a cuatro años más de Gobierno del PP en la capital.

De hecho, hasta que entré en el Consistorio carbayón para seguir el Pleno, se daba por hecho que Caunedo seguiría como primer edil. La sorpresa saltó cuando Rivi anunció en su discurso que votaría a la candidatura pactada entre las fuerzas de la izquierda, especificando que se trataba de la  que encabezaba Wenceslao López.

Pero, cuando Taboada estaba en el uso de la palabra, anunció que presentaría su candidatura, lo que produjo confusionismo en casi todos, alegría entre muchas personas invitadas al Pleno y desazón entre quienes no deseábamos la continuidad de Caunedo.

Puedo decir que la incertidumbre se mantuvo hasta el momento en que el primer edil de Somos dio su voto a Wenceslao.

Aire fresco, paradójicamente, con un Alcalde que había sido edil en Oviedo en el primer Consitorio tras la muerte de Franco. Aire fresco, al oír el compromiso de que se acababan las privatizaciones de lo público, al oír que se apostaba por las personas, al oír que no se estaba por la labor de opacidades de ningún tipo. Aire fresco, porque 24 años después, la izquierda vuelve a gobernar Oviedo, una izquierda que, además, no es en este caso sólo de siglas, pues cabe albergar pocas dudas acerca del compromiso de Wenceslao López con su ideología, compromiso que lo llevó a estar orillado tantos y tantos años en su propio partido.

Aire fresco, porque tendrán que caerse máscaras, porque ni don Javier Fernández ni la FSA tienen excusas ni coartadas para justificar que el Oviedo no es posible un gobierno municipal de izquierdas. La generosidad de Somos en Oviedo es todo un bofetón a la mezquindad de la FSA con esta ciudad.

Lo escribí el pasado viernes: Wenceslao López no es como el emperador Claudio, no se ocultó tras los cortinones para no comprometerse con el poder. No es don Alfredo Carreño. Y también apunté en mi artículo la posibilidad de que, en último extremo, Somos votase a Wenceslao, evitando así un nuevo fracaso de la izquierda.

Y, miren, aquí no sólo salió derrotado el gabinismo, sino también la FSA, pues pretendió echar por tierra el acuerdo al que se había llegado para que Taboada fuese Alcaldesa. Embistieron una investidura, pero la jugada les salió mal.

Para Taboada, fue una dulce y melancólica renuncia. Para Wenceslao, fue un triunfo contra su propio partido. Para Rivi, fue la victoria de la perseverancia.

Aire fresco que irrumpió en una atmósfera cargada, viciada y asfixiante.

Queda mucha ventilación pendiente. Que nadie cierre las ventanas, por favor.

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Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


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