«Frente al delicado cansancio de la tristeza, la alegría es un atletismo agotador». Cioran.
No es justo, don Javier, no es justo. Con Cascos fuera del hemiciclo, se veía usted disfrutando de una legislatura en la que nadie le iba a hacer montar en cólera en las sesiones parlamentarias. No es justo, don Javier, no es justo: todo parecía pintiparado para una atmósfera de ‘dulce galbana’ en la Junta. Ante las arremetidas de los portavoces de Podemos, iba en el guion la sonrisa suscitada por su profundidad de pensamiento y por su percepción de lo complejo, frente a esas almas sencillas, pero no cándidas, a quienes todo les parece tan fácil. Ante las intervenciones de doña Mercedes, tocaba el buen tono, dejando claro quién está a la izquierda. Ante las invectivas de la señora Coto, el eco de Cascos, que no su voz en directo, no golpearía sus oídos. Ante los planteamientos del hasta hace poco compañero de militancia en el PSOE, calma, mucha calma.
Éste era el panorama, en el supuesto de que Foro Asturias no le hubiese dado sus tres votos a Cherines. Entonces, no valía la pena esforzarse mucho negociando con IU y con Podemos el voto para la investidura. Se iría partido a partido, pactando con quien tocase llegado el caso. Y, así las cosas, ni Emilio León ni Gaspar Llamazares le votaron a usted para la investidura. Pero luego llegó el empate. Y toca negociar.
De modo y manera, don Javier, que la dulce galbana estival se volvió agridulce. Y lo que toca ahora es buscar el apoyo de las formaciones políticas teóricamente más afines. En realidad, necesita muy poco para el desempate. No es ése el mayor problema, sino el tener que ceder y negociar. ¿Con quién?
A primera vista, veo difícil que Podemos le dé sus votos, pues es mucho lo que exige en lo que se refiere a las demandas que plantea.
Por su lado, está claro que Llamazares no desea en modo alguno una nueva convocatoria electoral ni tampoco que gobierne el PP, con menos de un tercio de los escaños, apoyo incluido de Foro Asturias. Pero, al menos, sí le dejará claro que habrá que concretar algunas políticas que vayan más allá del continuismo y de la obediencia ciega a Rajoy, así como un poco más de ambición en políticas sociales. Y, caso de que se llegase a un acuerdo con IU, cabe conjeturar que, una vez más, la apuesta por el asturianismo quedaría aparcada y diluida. Hablo del voto, y no de la entrada en el Gobierno de IU, que obligaría a unas negociaciones más complejas. Y es que no cabe esperar, creo, un golpe de efecto. A saber, que le ofreciese a Llamazares presidir el Gobierno de Asturias, lo que podría acercar mucho más a Podemos. Pero se me antoja muy improbable esto, don Javier.
De otra parte, a priori, tampoco parece muy difícil que alcanzase un pacto con Ciudadanos, que no le pediría un giro a la izquierda, si bien es cierto que la experiencia de Prendes con usted puede que actuase como freno para el partido del señor Rivera.
En fin, don Javier, que toca ir más allá de lo que es una mera declaración de intenciones, que toca un giro a la izquierda si se pretende el apoyo de IU y de Podemos, que toca algo más que el continuismo, incluso en el caso de lograr el apoyo de Ciudadanos.
Y es que, mire, los hechos están demostrando que no fue suficiente con seguir siendo el partido más votado, que tocan cambios, no sé si sólo cosméticos, pero inevitables. Ya no basta con contentar al aparato de la FSA, hay que ir más allá.
Y, en ese más allá, hasta podrá seguir con el bagaje de proclamarse de izquierdas, pero con alguna que otra cesión y concesión a las políticas más allá de las siglas.
La derecha, que llevaba cuatro años siendo goyesca, se unió y, con ello, le toca moverse y no sé si también conmoverse.
Porque, si tuvieran que repetirse las elecciones, sería muy arriesgado exhibir como mérito un inmovilismo que obligó a ello.