“Si te dan un papel pautado, escribe por detrás”. (Juan Ramón Jiménez).
Habemus Gobiernín, eso sí, con menos cambios de los que se comentaban en la mayoría de los mentideros. En cuanto a las personas que continúan en el Gobierno autonómico, encuentro tan decepcionante como inexplicable que siga doña Belén Fernández, cuya laxitud con una empresa minera que fue sancionada por Confederación Hidrográfica y que ahora investiga la Fiscalía, resulta, como mínimo, preocupante. Ello por no hablar de que IU planteó a Javier Fernández que cejase en su empeño por la incineradora. Parece, como mínimo, contradictorio que se pacten otras políticas medioambientales y que, al mismo tiempo, se mantenga en el cargo a la persona hasta ahora responsable de ellas. Y, ya puestos, dado que el río Narcea pasa por Lanio, aprovecho para recordarle una vez más a doña Belén que ponga en marcha el saneamiento en los pueblos ribereños de este río en el concejo de Salas.
En este mismo orden de cosas de quienes se mantienen en el gobierno, se contaba con la continuidad de Guillermo Martínez y de la señora Carcedo. Sin embargo, no se daba por seguro que siguiese doña María Jesús Álvarez al frente de la consejería que ocupó en el Gobierno saliente. Así pues, dos sorpresas y dos continuidades previsibles.
Y, en lo que se refiere, a las caras nuevas que entran en el Gobierno, cabe destacar que estará al frente de Educación y Cultura una persona cuya trayectoria muestra claramente que no es un enemigo del asturiano, lo que pone de manifiesto que, al menos en este tema, Javier Fernández, barrunto que muy a su pesar, fue receptivo a los planteamientos de IU en tal sentido.
Doña Pilar Varela no es una cara nueva en la política asturiana, tras su larga etapa como alcaldesa de Avilés, en la que tuvo sombras no pequeñas, acaso por exceso de confianza en determinadas personas, lo que no es del todo eximente, pues la ingenuidad en política no debe ser considerada, en ningún caso, meritoria.
Por su lado, el perfil del nuevo consejero de Economía parece muy distinto al de su antecesor, pues se nombra a un docente que además publicó libros, algo que no cabría pensar del señor Torre. Distinta cosa es que sus postulados teóricos puedan resultar del agrado de quienes esperan un giro a la izquierda en las políticas del Gobierno autonómico.
Por último, estaba cantado que don Faustino Blanco no seguiría al frente de la Consejería de Sanidad tras los enfrentamientos y conflictos en los que se vio inmerso en los últimos tres años. Le sustituye alguien con experiencia en la gestión sanitaria que además tienen en su haber investigaciones y publicaciones.
Lo primero que toca es darle un margen de confianza al nuevo Gobierno, un Ejecutivo que se renueva al 50%. Cabe esperar, pues, continuidad y cambios casi por igual. Y, entre las muchas incógnitas que se plantean, habrá que ver, por un lado, hacia dónde va a girar en conjunto el nuevo Ejecutivo y hasta qué extremo logrará seguir contando con el apoyo de IU.
Parlamentariamente, como se sabe, entre el PSOE e IU no suman lo suficiente para que la estabilidad política pueda garantizarse. Podemos, mientras tanto, estará a la expectativa.
El mejor escenario posible para la susodicha estabilidad sería que la formación morada encontrase motivos de acercamiento. Es la única opción, pues si miran a la derecha demasiado, se arriesgarán a perder el apoyo de IU, y, con ello, se verían frente a más dos tercios de la Cámara. Y, en ese caso, lanzar otro SOS al PP, como ocurrió con los últimos presupuestos, sería poco menos que una partida de defunción para la FSA.
Empieza, pues, una etapa donde la incertidumbre supera, cuantitativa y cualitativamente, a lo previsible.