>

Blogs

Luis Arias Argüelles-Meres

Desde el Bajo Narcea

¿Dostoievski en París?

«No temas ni a la prisión, ni a la pobreza, ni a la muerte. Teme al miedo» (Giacomo Leopardi)»

«¿Hace falta ser filósofo para distinguir entre la violencia contra las cosas y el terror contra las personas?» (André Glucksmann).

«El suceso del suceso, según Homero y Sófocles, es la revelación intratemporal del tiempo, que Proust bautiza como ‘tiempo recobrado’» (André Glucksmann).

No lo entiendo, ni puedo entender que apenas se haya mencionado a Glucksmann entre la inmensidad de topicazos que se vienen profiriendo desde que tuvieron lugar los horrendos crímenes en París el pasado viernes. Y el hecho es que el autor de ‘Cinismo y pasión’ falleció muy pocos días antes de que la capital francesa se convirtiese en el escenario de unos atentados contra la población civil que aterraron al mundo. Y el hecho es que resulta imposible no relacionar esta barbarie con lo que acaeció en Nueva York, en Madrid y en Londres. ¿Cómo no imaginar a Glucksmann manifestándose al respecto de lo ocurrido de haber estado vivo para contarlo?

¿Dostoievski en París? Sí, y no sólo en el sentido que el filósofo francés relacionó el universo literario del novelista ruso con los atentados en las Torres Gemelas. Y no sólo, porque, entre tanto y tanto lugar común, hay quienes buscan justificación a lo sucedido el viernes, sin tener en cuenta lo que es la responsabilidad de cada individuo, que lo es, como ya señaló Dostoievski, cada cual de sus propios actos.

Por favor, nos busquen héroes ni redentores entre esos individuos que perpetran una matanza contra ciudadanos que están divirtiéndose en una sala de fiestas o en un restaurante. Por favor, no hagan equidistancias tan peligrosas como demagógicas, dando a entender que los atentados de París son una consecuencia inevitable de determinadas políticas, todo lo criticables y rechazables que se quiera, pero que nunca valen como un pretexto a esgrimir para asesinar a ciudadanos que no son en modo alguno responsables de lo que deciden los gobiernos de turno.

Es el horror, es la barbarie, que nunca pueden ni deben justificarse diciendo que en tal guerra también hay muertos, entre otras cosas, porque a la ciudadanía no se le otorga la facultad de poder detener las susodichas guerras.

Es el horror, es la barbarie, insisto. Y a más de uno, ya que de Francia hablamos, le vendría muy bien leer el ‘Tratado sobre la tolerancia’, de Voltaire, entre otras muchas razones, porque la tolerancia no debe ser entendida como resignación, como la sumisión ante excesos y aberraciones, sino todo lo contrario. ¿Dostoievski en París? Miren, aquí no cabe la estupidez de acatar y aceptar, en nombre de la tolerancia, consignas totalitarias enemigas de las libertades. Miren, aquí tampoco cabe que el miedo se adueñe de la sociedad y, aprovechándose de ello, arremeter contra esas mismas libertades.

De lo que se trata es de salvaguardar lo mejor que la cultura occidental supo conseguir, y ello no se logra ni con tolerancias que no dejan de ser concesiones a quienes odian derechos y libertades, ni tampoco con supuestas manos de hierro que venden una teórica seguridad a cambio de que se renuncie a los derechos y libertades. Sin duda, el equilibrio es tan difícil como irrenunciable.

Estamos –y conviene tenerlo muy presente– flanqueados por quienes odian derechos y libertades y tienen como objetivo principal el totalitarismo. En eso coinciden, todos los enemigos de lo mejor que la civilización occidental consiguió dar a su ciudadanía.

¿Dostoievski en París? Nunca olvidaré la emoción que sentí cuando desde el Trocadero avisté la Torre Effiel. Lo que aquello, que tantas veces había visto en fotografías, simbolizaba como progreso, como símbolo de una ciudad que escenificó el momento en el que arrancaba la historia contemporánea. Nunca olvidaré que, al visitar París, somos más conscientes que nunca de lo mucho que hay de mito y lo no poco que hay de mengua en la cocción si se va a la intrahistoria. Pero, en todo caso, hablamos de la que fue durante mucho tiempo capital del mundo, de la ciudad en la que se asentaron tantos sueños. De la dialéctica entre glorias comunes y remordimientos de las que habló Renán. Y, en todo caso, hablamos de una ciudadanía que, una vez más, está por encima de las miserias de la política y que puede mirar cara a cara, tras este golpe tan fuerte, que diría César Vallejo, a los predicadores de pacotilla que justifican lo injustificable, y que buscan épica donde sólo hay odio y barbarie.

¿Dostoievski en París? Glucksmann falleció el 9 de noviembre. Dostoievski nació un 11 de noviembre. Los atentados de París tuvieron lugar el 13 de noviembre. Lejos estaba de pensar en la desgarradora coincidencia que iba a producirse, la de la cercanía de la muerte de Glucksmann y los atentados.

Y es que se diría que las fechas, de dos en dos, atestiguaron una danza macabra y sádica.

Temas

Blog de Luis Arias Argüelles-Meres

Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


noviembre 2015
MTWTFSS
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30