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Luis Arias Argüelles-Meres

Desde el Bajo Narcea

El relato quebrado del PSOE

«Cualquiera puede ponerse furioso…eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta… eso no es fácil.” (Aristóteles. “Ética a Nicómaco”).

“ Con el comienzo de la década de los 80, los socialistas estrenaron un nuevo lenguaje político, cuyos conceptos claves no eran ya la clase obrera como sujeto histórico, el socialismo como nueva sociedad ni la República federal como forma de Estado, sino la modernización de la Administración pública, la consolidación de la democracia y la redistribución de la riqueza”. (Santos Juliá).

 

Desde los inicios de la transición a esta parte, el relato del PSOE se vino construyendo (más bien, deconstruyendo) a base de quiebros, requiebros y bandazos. En su discurso oficial, nada queda de republicanismo por el que apostaron, ni del llamado derecho a la ‘autodeterminación’ de las denominadas ‘nacionalidades históricas’, ni tampoco de la lucha por una sociedad menos desigual, más allá de retóricas de ocasión. Pero, aun así, el partido fundado por Pablo Iglesias está viviendo su peor momento político desde las elecciones de 1977, no sólo por el hecho de que el pasado 20-D siguió perdiendo escaños, sino también porque sufre una división interna que provoca entre otras cosas una falta de concreción de su discurso político que lo puede llevar a desastres aún mayores.

Un relato quebrado. Parece que doña Susana Díaz y otros ‘barones’ del PSOE se sienten más cercanos al PP que a Podemos. Se intuye que la presidenta andaluza puede estar dilucidando la posibilidad de desbancar al señor Sánchez de la Secretaría General para convertirse en la cabeza electoral de su partido. Parece estar muy claro que todas estas maniobras que se vienen orquestando no se toman la molestia de pulsar la voluntad de la militancia. Todo se hace desde arriba.

Un relato en el que se percibe claramente el temor a ser fagocitados por partidos emergentes como Podemos, lo que les llevaría a correr idéntica suerte a la que sufre su formación política homónima en Grecia. Pero, siendo cierto que tal temor no es infundado, no lo es menos que el electorado, sobre todo el más joven, está demandando un discurso y una voluntad que diferencie a este partido claramente del PP. Ya no basta ser de izquierdas sólo en las siglas. Ya no es suficiente con asegurar que se apuesta en serio por la regeneración de la política, al tiempo que se utilizan los paños calientes en escandaleras que salpican al partido.

¿Y si doña Susana tiene previsto el desembarco a la capital del reino? ¿De verdad albergan la esperanza de que eso supondría una remontada electoral cuando se trata de una dirigente de un PSOE andaluz que, habiendo gobernado Andalucía desde la transición, no apostó por la reforma agraria?

No sólo les resulta suficiente con tener en su relato un proyecto de España claro desde el punto de vista de la vertebración territorial, que dicen poseer tras haber gobernado en Cataluña con partidos independentistas, sino que además su propuesta de federalismo, más allá del reclamo terminológico, debería concretarse muy claramente, cosa que hasta ahora no se ha hecho.

Y, a este propósito, hay dos cuestiones que, al menos, deben enunciarse. La primera: ¿Está dispuesto el PSOE a hacer las reformas necesarias para que exista la igualdad entre toda la ciudadanía, con independencia del territorio donde se viva, en materia impositiva y de sueldos públicos? La segunda: ¿Está dispuesto el PSOE a reformar la ley electoral, a apostar por las listas abiertas y a legislar en serio en pro de la regeneración política? Y está pregunta se puede formular tanto al señor Sánchez como al resto de dirigentes que parecen tener voluntad de defenestrar al actual secretario general.

Relato quebrado. ¿Se habrán dado cuenta, tras el fracaso electoral en Madrid, de que el electorado no está por la labor de que se incluyan celebridades en las listas?

Relato quebrado, informativamente hablando. ¿Por qué hay medios de comunicación nacionales que estos días escriben, también en las columnas de opinión, que Podemos facilitó en Asturias que gobernase el PSOE? O bien no existimos informativamente, o bien se parte de errores que se propagan. Triste, muy triste.

Y, por último, en cuanto a las líneas rojas para pactar con Podemos, ¿son conscientes los dirigentes socialistas de que la propuesta de la formación morada en cuanto a un referéndum en Cataluña es inviable parlamentariamente desde el momento en el que sólo el PP reúne un número de escaños que impediría la reforma constitucional que para ello haría falta?

El relato quebrado del PSOE, que parece el principio del fin del carácter hegemónico de un partido hasta ahora omnipresente en España. Y ese discurso que el PSOE estrenó en los ochenta, según Santos Juliá, ya no da más de sí por algo tan sencillo como la falta de credibilidad.

¿De verdad no se percatan de ello?

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Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


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