Acaso hayamos asistido al Debate de Orientación Política más atípico de los últimos años. Primero, con un presidente del Gobierno cuya despedida ya está anunciada. Segundo, con un nuevo secretario de la FSA que, aunque presente en la sesión, y siguiendo lo esperado, hizo de convidado de piedra. El cambio generacional que representa en la FSA el ex alcalde de Laviana supone, entre otras cosas, aparcar para la nueva legislatura un programa político que, al menos sobre el papel, será sustancialmente distinto al que intenta seguir Javier Fernández. Tercero, desde el primer momento, dio la impresión de que por parte del actual presidente hay un intento, al menos retórico, de desandar el camino e intentar de nuevo un pacto entre las tres formaciones de izquierdas que suman en la Junta una mayoría abrumadora que probablemente no se repetirá en lo sucesivo.
Mientras esto sucede, se pone claramente de manifiesto la desconfianza de Podemos e IU con respecto a los planteamientos de Javier Fernández. Desconfianza que, en el caso de la formación morada, no es ninguna novedad, pues desde el comienzo mismo de la legislatura se vio una falta de entendimiento total con la FSA; pero, en el caso de IU, podría decirse que esta desconfianza se vino forjando desde entonces, pues, según manifestó el propio Llamazares, el llamado pacto de investidura no fue cumplido por el Gobierno de Javier Fernández.
Aún así, al menos en materia presupuestaria, son posibles una serie de pactos que hasta ahora no se habían alcanzado, si bien, por parte del grupo parlamentario que apoya al Gobierno, está claro que ponen muchas reservas a la gratuidad de las escuela de 0 a 3 años, y que discrepan aún más con las propuestas del partido morado en materia sanitaria.
Por otro lado, el PP solo contó con el apoyo de Ciudadanos en su propuesta de rechazo a la oficialidad del asturiano.
Dos grandes soledades, la de un Gobierno que se va y la de un PP que ni siquiera tiene el apoyo de Foro Asturias en una de sus propuestas más rotundas en este debate.
No habrá oficialidad del asturiano mientras gobierne Javier Fernández, pero, ante la nueva ejecutiva de la FSA, también se descarta que el PP y el PSOE repitan su pacto presupuestario.
Lo que pudo haber sido y no fue, la imposibilidad de un gran pacto entre los partidos de izquierda, una atmósfera de ritual de despedidas.
A todo ello hay que sumar la incertidumbre en torno a modelos de financiación autonómica que se están pergeñando fuera de aquí.
Para después de un debate. Asignaturas pendientes que pasan su trámite de examen, sin esperanza y sin convencimiento.