Aunque el pasado domingo 15 de abril había llegado el buen tiempo para la fiesta salmonera que se celebra anualmente en Cornellana, el Narcea, a resultas de las continuas lluvias del pasado invierno, que se prolongaron bien entrada la primavera, no podía ofrecer un aspecto mejor en lo que respecta a la limpieza de su cauce. Pero el día señalado, su caudal iba demasiado alto y, por ello, el campanu en nuestro río no salió, cuando la carpa y todo lo demás esperaban ansiosamente por él.
Hubo que aguardar al viernes día 20 para que se estrenase con éxito la temporada salmonera en el Narcea. Y, ya ven, llegó la subasta y la pieza del Narcea fue la que obtuvo más dinero. Por la que se pujó más. Así pues, a pesar del retraso en la agenda, el acontecimiento del primer salmón se celebró por todo lo alto.
Si el pasado día 15 de abril estuvimos toda la jornada esperando a Godot, con permiso de Beckett, por fin, compareció el mágico pez que, heroicamente, discurre río arriba. Por fin, la ceremonia pudo celebrarse en Cornellana. Y, por fin, pudimos felicitar al pescador a la entrada y a la salida de la ceremonia de la subasta.
Una gran alegría para este occidente que se despuebla de continuo. Un aldabonazo que sigue dando muestra de la potencialidad de estas comarcas. Potencialidad que, en algún momento, tendrá que hacerse ver, tendrá que explotar.
Y es que, a pesar de que las políticas medioambientales que afectan al Narcea, que tendrían que ser muy otras, a pesar también de que cada vez entran menos salmones en nuestro río, el Narcea, tan importante, tan omnipresente, tan entrañable y tan poderoso, se niega a morirse del todo, continúa dándonos alegrías, no deja de alegrarnos la vida a quienes queremos tanto a las tierras por donde discurre y acompaña.
Si el pasado domingo día 15 tuvimos la sensación de asistir a una boda en la que, al final, no comparecieron los novios, tan pronto tuvimos noticia de que se iba a subastar nuestro campanu, volvimos a las inmediaciones del Monasterio de Cornellana para participar en ese prodigio del río y de la primavera protagonizado por el pez más mágico que discurre por el Narcea. Repito, río arriba, a contracorriente.