Salvo imprevistos con los que no se cuenta, según la información facilitada por Daniel Fernández en EL COMERCIO, se puede dar por hecho que Adrián Barbón será el candidato de la FSA en los próximas elecciones autonómicas, a pesar de que el propio interesado, en la campaña de primarias, había apostado por la bicefalia en el socialismo astur, esto es, que el candidato a presidir el Gobierno llariego no fuese la misma persona que estuviese al frente de la secretaría general.
Siguiendo con la información de Daniel Fernández publica en EL COMERCIO, pesa mucho el hecho de que la mayoría de las agrupaciones de la FSA apuestan por su actual secretario. Y a ello hay que añadir otro factor, a mi entender, no menos importante: el hecho de que es muy difícil que alguien del llamado sector crítico dé el paso a competir con Barbón en unas hipotéticas primarias a resultas de que sus posibilidades de éxito serían probablemente nulas.
Como ya escribí en su momento, Barbón no solo representa al PSOE de Pedro Sánchez, sino que también encarna el cambio generacional en el partido político que hasta hace muy poco tiempo fue hegemónico en Asturias. Y esa hegemonía tiene escasas posibilidades de volver en la medida en la que el bipartidismo es historia también en Asturias, fin del bipartidismo que, en nuestra tierra, tiene un hecho diferencial, pues no acabó con la irrupción de Podemos y Ciudadanos en la vida pública, sino antes, en 2011, con la aparición del partido fundado por Cascos tras su sonada y sonora ruptura con el PP.
Desde que Barbón se puso al frente de la secretaría general de la FSA, se puede hablar de dos novedades importantes: una de ellas es su apuesta por la cooficialidad del asturiano y la otra consistió en que el Gobierno de Javier Fernández no se avino a pactar esta vez con el PP los presupuestos autonómicos, por mucho que doña Mercedes lo haya intentado. Es decir, se acabaron los entendimientos, más o menos explícitos, más o menos implícitos, de los dos grandes partidos en Asturias.
Con Barbón, se lleva a cabo el cambio generacional en el PSOE asturiano, cambio que, como siempre sucede, se enfrenta a muchas resistencias, no sólo por parte de todo el entorno del actual Presidente autonómico, sino que además el partido propiamente dicho tiene sus inercias, sin perder de vista, por otra parte, la presencia de oportunistas que siempre se ponen al lado a caballo ganador.
En cualquier caso, la derrota sufrida por Javier Fernández en su apoyo a la candidatura de la actual Presidenta andaluza no hizo más que certificar que la vieja guardia de la FSA ya tiene un pie en el estribo en cuanto a su final de etapa en la vida pública asturiana.
En su momento, Barbón tendrá ocasión de demostrar si el cambio generacional será también un cambio de discurso y de proyecto político. Sobre el papel, su propuesta está clara. Sólo faltan los hechos, cuyo primer paso será la respuesta de la ciudadanía asturiana a la hora de depositar su voto.