Se diría que Álvarez-cascos, al mismo tiempo que logró hitos memorables, como ganar unas elecciones con un partido político que acababa de crearse, también protagonizó polémicas y crisis internas que pasarán a la historia política de Asturias y de España, que, de hecho, ya lo están.
Y, en estos momentos, su enfrentamiento con Carmen Moriyón acapara gran parte de la actualidad política en Asturias. Y es que Cascos, desde que abandonó la presidencia de Foro Asturias, tuvo un fuerte enfrentamiento con su primera sucesora, Cristina Coto, que terminó por abandonar el escaño y el partido, y ahora, tras la carta enviada a la ex alcaldesa de Gijón, la crisis de Foro es manifiesta.
Desde la perspectiva de la sociología política, la singladura de Cascos resulta apasionante. Por ejemplo, si nos remontamos a la crisis que tuvo el PP astur en la época de Marqués, ahí se puso de manifiesto que la única vez que gobernó el PP en nuestra tierra, el partido sufrió una crisis muy grave a resultas de los enfrentamientos entre el personaje del que venimos hablando y el entonces presidente de Asturias. Eran los tiempos en los que se hablaba de «Gobierno sin partido» y de «partido sin Gobierno». Entonces, Cascos dijo optar por esto último. Y, desde entonces, el PP astur no solo no levantó cabeza, sino que quedó en manos de unos dirigentes sumisos al jefe que jamás consiguieron ganarse la confianza de la sociedad asturiana.
Años más tarde serían esos mismos dirigentes los que se rebelarían contra Cascos. Entonces fundó Foro Asturias, con un discurso tremendamente duro no solo contra el PSOE, sino también contra el propio PP. Pero aquello no fue óbice para que, llegado el momento, el PP y Foro pactasen ir en coalición en las elecciones generales a partir de 2015.
Algún día se escribirá la historia de Foro Asturias, con la grandeza que supuso una victoria política en tiempo récord, con la tremenda decadencia de un partido que no hizo más que ir camino de la irrelevancia desde las elecciones adelantadas en 2012 hasta el momento actual.
Pero, volviendo al presente más inmediato, es la primera vez que Cascos se enfrenta a una persona que no es una profesional de la política y que además tiene criterio propio, que está avalada por victorias políticas en una ciudad que vino siendo el feudo de otro partido político.
Habrá que ver cómo termina esto. En todo caso, sin entrar en la casuística de los puntos de fricción entre doña Carmen y don Francisco, parece estar muy claro que la persona que está ahora al frente del partido que fundó el propio Cascos no da la impresión de que sea proclive a comportarse como una marioneta bajo el ‘ordeno y mando’ del que fuera secretario general del PP.
El destino de Cascos parece estar marcado por las rupturas y los enfrentamientos dentro de su propio partido. Los desatinos vienen dados por echar por tierra logros y victorias dignos de asombro. Grandezas y miserias de todo un político clave en la historia de Asturias desde la transición política a esta parte.