Lo esencial del debate presupuestario en Asturias no fue que se ‘salvase’ gracias a la abstención de la diputada de Ciudadanos Ana Coto, contradiciendo la consigna de su partido, sino que se puso de relieve que los partidos conservadores llariegos están rotos y desencajados, y, por otra parte, la falta de acuerdo entre el Gobierno de Barbón y Unidas Podemos deja muy claro que la izquierda en nuestra tierra continúa teniendo graves desencuentros.
Rotos y desencajados los partidos de la derecha asturiana. Ahí está la crisis interna del PP desde que desde Génova se decidió a apartar a Cherines de la primera línea política, al tiempo que se apostó por la señora Mallada.
Por otro lado, ahí está también la fuerte crisis interna que sufre Foro. Solo dos diputados en la Junta General del Principado, que, desde hace un tiempo, no ocultan sus fuertes enfrentamientos, que, a su vez, son la consecuencia del pulso que mantienen Moriyón y Cascos. Lo de Foro no parece tener solución y el espectáculo que está dando este partido es poco edificante, a decir verdad.
Por si todo ello fuera poco, que los cinco diputados de Ciudadanos se hayan visto desautorizados por su propio partido supone un golpe de efecto del que va a ser muy difícil que se reponga esta formación política, cuya crisis en el ámbito estatal desde las elecciones del 10 de noviembre es más que manifiesta. Sin embargo, a juzgar por lo sucedido en Asturias, el partido que ahora lidera la señora Arrimadas sigue más escorado a la derecha que al centro. Cuestión aparte es Vox que, de momento, no sorprende a nadie, ni en Asturias, ni tampoco en España.
Y, en lo que respecta al desencuentro entre Unidas Podemos y el Ejecutivo de Barbón, queda muy claro que el acuerdo que existe en España para formar Gobierno entre ambas formaciones nada tiene que ver con las relaciones que hay entre estos partidos en Asturias.
Cierto es que queda mucha legislatura por delante y que, en teoría, todo es reconducible, pero, a pesar del cambio generacional en el PSOE astur, los puentes están por construir, no digo reconstruir, porque no sería el caso.
Así están las cosas, que suenan como esos juguetes que tienen una pieza rota y que no funcionan. Una derecha rota, no solo entre los partidos que la representan, sino también dentro de cada uno de ellos. Una izquierda que no sale del desencuentro entre las formaciones más importantes que la configuran.
No, no se entienden, ni siquiera, en el caso de las derechas, dentro de la propia casa.