Señoritismo’ político, he aquí uno de nuestros problemas más graves en la vida pública llariega, que consiste en la creencia de que resulta mortal de necesidad que en el Consejo de Ministros del Gobierno de España se siente alguien de esta tierra, para que Asturias salga beneficiada. O sea, que las obras eternas del AVE, el resto de las infraestructuras pendientes, así como los pertinentes apoyos a la transición energética podrán depender en gran medida de que tengamos en Madrid gentes con influencias que tiren por nosotros.
Hago una pregunta muy directa: ¿Acaso es aceptable, tanto desde la razón como desde la ética, que dependamos de esos supuestos ‘enchufismos’ en la capital del reino? ¿Casa tal cosa, no ya con una ideología de izquierdas, sino tan siquiera con un discurso político supuestamente a la altura del siglo XXI en el que se supone que el caciquismo decimonónico ya se quedó muy atrás en el tiempo?
¿Debemos considerar que resulta desolador no tener a nadie en el Consejo de Ministros? Parece ser que no, porque, según determinadas voces del PSOE llariego, Adriana Lastra, que está tan altamente considerada por parte del presidente del Gobierno, velará por nuestros intereses, cuidará de nosotros. Así pues, no toca que nos desvelemos, claro que no.
Por favor, no se me interprete mal. Ni siquiera pongo en duda la buena voluntad de doña Adriana Lastra con respecto a su tierra. Lo que estoy planteando es que si las necesidades de Asturias tienen que depender de ‘enchufismos’ y ‘señoritismos’, en pleno siglo XXI, estamos soportando una política decimonónica y regresiva, y, para mayor baldón, confiamos muy poco en nosotros mismos para hacer valer nuestros derechos colectivamente. ¿Acaso la variante de Pajares y el resto de las infraestructuras pendientes no forman parte de un proyecto de país que debe llevar a cabo el Gobierno de turno, con o sin gentes de Asturias, al frente de algún ministerio? ¿Acaso las medidas que se tengan que tomar para hacer frente a la descarbonización no están llamadas a formar parte también de un proyecto de país? ¿Acaso la ciudadanía asturiana necesita el apoyo y el tutelaje para que sus derechos sean respetados?
¿No es, como mínimo, inquietante y desolador que se abogue por el ‘señoritismo’ político?