Según los datos que arroja la última encuesta de Metroscopia, la sociedad española se encuentra satisfecha de la respuesta que está dando la ciudadanía en su conjunto ante la pandemia que estamos sufriendo, algo que, a juicio de Juan José Toharia, presidente de la citada empresa, podría suponer un tremendo desgaste para la imagen de la llamada clase política, si, en lugar de unirse ante una situación tan dramática como lo que estamos sufriendo, juegan al desgaste y a la descalificación del adversario.
Miren, por una vez, hay algo a todas luces necesario, que consistiría en evitar mensajes envenados y explosivos que den a entender que al Gobierno le importa más mantenerse en el poder que acabar con la pandemia. Mensajes en virtud de los cuales al partido político de turno solo le importa el interés general, frente al resto de formaciones que solo buscan el interés particular. Semejante discurso, intelectualmente intragable, éticamente estomagante, redundaría en el convencimiento de que la mal llamada clase política forma parte del problema y no de la solución.
No solo tenemos por delante un tiempo indefinido para parar la pandemia, sino que además, una vez que se alcance ese escenario, la necesidad de grandes acuerdos para recomponer la economía del país no será menor.
¿Son conscientes los partidos políticos de que, de algún modo, harán falta unos acuerdos que nos harán recordar a los llamados Pactos de la Moncloa? ¿Están preparados para ello? Y no me refiero a la totalidad de formaciones políticas, sé que eso es imposible, pero sí al menos a aquellas que pongan por delante un proyecto de país y no sus sectarismos y maniqueísmos.