Como bien se sabe, para que se formase el actual Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos se hizo imprescindible –velis nolis– contar con el partido que lidera Junqueras, sin olvidarse tampoco del PNV. Pero hete aquí que la crisis económica resultante de la pandemia obligará a elaborar unos presupuestos muy distintos a los que se habían preparado, unos presupuestos que deben atender a una situación de emergencia económica, unos presupuestos que necesitarán unos apoyos mucho más amplios que los que puede dictar la aritmética parlamentaria. De hecho, ya se está hablando de una especie de reedición –mutatis mutandis– de los ya legendarios Pactos de la Moncloa.
Ciertamente, es difícil pensar que se conseguirá un consenso generalizado, si te tiene en cuenta el clima de crispación que preside la política española. Pero, en todo caso, a nadie se le escapa que ello será obligado. Y se puede dar por seguro que la ciudadanía en su conjunto espera que, por parte de todas las fuerzas políticas, se haga el esfuerzo necesario para unos grandes acuerdos que hagan que las consecuencias de esta crisis no ahonden aún más en las desigualdades existentes.