

LABERINTO DE TEXTOS VALIENTES
El ya largo periodo de confinamiento que, entre otras restricciones, nos priva de paseos y tertulias tiene, si se lo puede llamar así, su lado positivo: nos proporciona tiempo suficiente para aplicarnos a aquellos trabajos que, como obligados manitas, necesitamos desarrollar. O echar al contenedor trastos viejos e inservibles, ordenar papeles, comunicarnos con amigos que teníamos desatendidos o… ¡leer! Sobre nuestro escritorio, relativamente desordenado, esperaba vez un conjunto heterogéneo de libros, que día tras día de encierro fuimos consumiendo. Ahora le llegó la vez a ‘ Testigo de un tiempo’, obra del escritor y columnista de este periódico, Luis Arias Argüelles–Meres, impecablemente editado por Ve’lasco Ediciones, y que fue presentado el pasado mes de diciembre en el Ateneo Jovellanos, con el auspicio del Aula de Cultura de EL COMERCIO. Se trata de una antología de artículos sobre asuntos literarios, políticos y filosóficos, publicados semanalmente en distintos diarios (EL COMERCIO, entre otros) desde 1994. Sin dejar de un lado la crítica política regional y nacional, la obra se detiene en figuras vertebrales de la literatura, del arte y del pensamiento español de distintas generaciones
Desde las primeras líneas el lector se ve inmerso en un laberinto de textos valientes, directos, exentos de adulaciones innecesarias. Hay en esta completa recopilación semblanzas de personajes en los que acentúa sus logros y virtudes; en otros dispara con certeza a la diana de la mentira, la trampa y la corrupción.


No oculta el autor su republicanismo militante, evocando en sus artículos la vida y obra de conocidos dirigentes que participaron activamente en aquel, para muchos, ilusionante sistema de gobierno que abarcaría desde abril de 1931 hasta el mismo mes de 1939, incluyendo los tres largos años de guerra civil. Acudir a ‘Testigo de un tiempo’ supone desempolvar una buena colección de prensa escrita, conformada por artículos que, por su plena vigencia, no solo resisten como pocos el paso del tiempo, sino que algunos se adelantaron a aquel en el que fueron escritos. Así, vemos en este libro cómo
Luis Arias denunciaba, hace más de 20 años, a personajes que, por aquel entonces, eran objeto de palmas y loas. Leer estas páginas nos sitúa de nuevo en un punto de partida o, quién sabe, en un escenario actual, por cuanto en más de una ocasión muchos de los temas aquí tratados se repiten de manera concluyente y tozuda. Es bueno, en ocasiones, leer artículos que, como en este caso, nos refrescan la memoria y nos hacen reflexionar sobre la importancia que en la vida tuvieron ciertos personajes y la transcendencia de no pocos acontecimientos. Desde este punto de vista, el ‘Testigo de un tiempo’ de
Luis Arias Argüelles–
Meres se hace indispensable