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Luis Arias Argüelles-Meres

Desde el Bajo Narcea

CUANDO SOBRAN LOS APLAUSOS

Aplausos y vítores: así fue la bienvenida a Pedro Sánchez en ...

 

Con las ayudas europeas, habrá que plantear proyectos de futuro que no tengan que ver con las fuentes gabinianas ni con museos no inaugurados

Hay que exprimir la potencialidad de Asturias con ideas que nos hagan avanzar

No hay que ocultar la alegría por las ayudas, pero con sobriedad, tras tanto dolor

 

En medio de un dolor que no cesa, metidos de lleno en un agujero económico del que tanto nos costará salir, angustiados por la incertidumbre que supone no saber cuándo se le podrá hacer frente a esta maldita pandemia con las vacunas y tratamientos que llegarán gracias a la investigación científica, desde luego, ante todo lo expuesto, no hay lugar para los aplausos al líder del Gobierno de España y del partido más votado por parte de sus ministros y compañeros de partido.

Es una buena noticia el pacto que se alcanzó en Europa para hacer frente a las terribles consecuencias que, también en lo económico, acarrea el Coronavirus. Y está muy claro que al presidente del Gobierno español le tocaba luchar para conseguir las máximas ayudas posibles, si bien, al decir de quienes más saben de esto, habrá que justificar en qué se emplean los dineros que llegarán, al tiempo que, sin tardar mucho, habrá que asumir retos con proyectos viables más allá de hueras declaraciones retóricas.

Esto, que va a ser algo que tendrá que aplicarse en toda España, tendrá, sin duda, una enorme importancia en nuestra tierra.

Desde aquí no sólo nos tocará presentar proyectos que resulten convincentes, sino que además, por parte de quienes dirigen las instituciones autonómicas. No sólo habrá que conseguir fondos que nos permitan seguir adelante, sino que, unido a ello, habrá que plantear proyectos de futuro para Asturias que nada tendrán que ver con la estética gabiniana en las calles, ni con museos que, en muchos casos, no llegaron ni siquiera a inaugurarse.

De lo que se trata es de sacar adelante la potencialidad de Asturias, no sólo con las ayudas que lleguen de Europa, sino también con proyectos que de verdad nos hagan avanzar, no hagan dejar atrás un marasmo que venimos arrastrando desde hace décadas.

Repito: no es tiempo de aplausos. No solo por el sufrimiento y las incertidumbres, sino también porque, en este caso, no sólo se trata de conseguir ayudas de Europa,

también va a resultar obligado convencer de que esas ayudas se van a gestionar para progresar de verdad, no para pagar más canonjías, no para privilegiar aún más a la mal llamada clase política.

Se entiende, en efecto, la alegría del PSOE y de sus dirigentes. Todo parece indicar que estas ayudas facilitarán que haya unos nuevos presupuestos, todo parece indicar también que podrán mantenerse en el Gobierno, esto es, que una hecatombe económica no se los llevará por delante en pocos meses. Pero una cosa es la alegría, que no hay por qué ocultar, y otro asunto muy distinto es la sobriedad que exige la actual situación con tanto dolor que no deja de golpear a la sociedad española en su conjunto.

Podría entenderse mucho mejor la felicitación personal, pero no ese aplauso que, en las actuales circunstancias, no sólo parece una falta de sensibilidad ante el dolor que se sigue desatando, sino que además supone un culto al líder que está más cerca de la alabanza completamente acrítica que del acuerdo ante un avance que puede favorecer llevar a buen puerto un proyecto de gobierno.

No es de recibo el argumento de que, si fuera otro partido el que gobernase, el espectáculo de la adulación mediante los aplausos estaría también garantizado. No, cada cual es responsable de sus actos y, en la presente ocasión, los susodichos aplausos sobran, resultan estridentes y, sobre todo, demuestran escasa sensibilidad ante el dolor que seguimos sufriendo por una pandemia a la que aún no hemos dominado.

Queda mucho trabajo por delante. Primero, sean justos a la hora de hacer los repartos de las ayudas europeas en las distintas comunidades autónomas. Segundo, trabajen con rigor para convencer de la viabilidad de sus proyectos. Tercero, estas ayudas no son caritativas, vienen dadas para un futuro que nos tenemos que ganar.

O sea, a los aplausos les toca esperar.

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Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


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