Sánchez Vicente resultó decisivo para que nuestra llingua dejara de estar proscrita
En el acto se percibió que la ansiada oficialidá está más cerca
En el momento en el que tuve noticia del nombramiento de Pablo Rodríguez Medina como académico correspondiente de la Academia de la Llingua Asturiana me llevé una enorme alegría, por lo que supone el reconocimiento de una obra literaria meritoria en varios géneros, así como por su labor docente en la Universidá Asturiana de Branu.
Y, por otra parte, que la puesta en escena de ese nombramiento haya tenido lugar en el Día de les Lletres Asturianes le dio aún mayor realce al acto.
Fíjense: Sánchez Vicente recibió de la institución el II Premiu Nacional de Literatura, al tiempo que a Rodríguez Medina se hacía sitio en la casa de la Llingua asturiana como académico correspondiente.Estamos hablando de un premiado que no sólo fue de los pioneros de la literatura escrita en asturiano, sino que además resultó también decisivo a la hora de agitar el debate para que nuestra llingua y su literatura dejaran de estar proscritas. Porque no hay que olvidar que el rechazo al asturiano siempre estuvo ahí y, como bien sabemos, continúa.
Tocó defender la creación literaria y el uso de la llingua frente a quienes siguen hablando de inventos de laboratorio lingüísticos, frente a quienes plantean las muchas variantes que tiene nuestro idioma, como si el resto de lenguas no las tuvieran, frente a quienes sostienen que es mucho más práctico aprender inglés o francés, como si en los territorios bilingües el alumnado tuviera un nivel deficiente de esos idiomas por estudiar su lengua vernácula, algo que no es cierto.
Y, como siempre, no dejo de preguntarme cómo es posible escribir obras literarias que alcanzan la excelencia en un idioma que no existe: la cuadratura del círculo, oiga.
Por vez primera en mucho tiempo, estaba un presidente de Asturias en el acto.
La larga trayectoria literaria de Xuan Xosé Sánchez Vicente ahí está, como narrador y como poeta, al tiempo – repito– que luchó en favor de nuestra llingua al lado de otros escritores de su misma generación, una lucha que no se llevó a cabo solo con la escritura, sino también con el debate y la polémica que fueron imprescindibles.
El recordatorio que hizo el autor premiado de un discurso que pronunció Steiner en el Campoamor en 2001, en defensa de todas las lenguas, también las minoritarias, no pudo ser más oportuno. Y, sí, hay un patrimonio que defender, patrimonio del que forma parte la llingua asturiana.
En cuanto a Pablo Rodríguez Medina, estamos hablando de un narrador ambicioso estéticamente, así como de un poeta que consigue cautivar al público lector con versos y poemas que son toda una demostración de talento. También cultivó el teatro.
Y, en su discurso, habló del compromiso que tiene con el asturiano, no sólo con su uso y difusión, sino también con el afán de que las palabras no se olviden, de que el idioma no languidezca, de que la belleza literaria también tenga su cauce expresivo en nuestra llingua.
2 de octubre de 2020. Un acto en el que se percibió que la ansiada oficialidá está más cerca, un acto en el que González Riaño dio toda una lección de racionalidad y sensatez.
Pienso en mi compañero y amigo Pablo Rodríguez Medina, con el que compartí tareas docentes hace más de diez años. Pienso en un escritor consagrado y comprometido. Pienso también en un docente vocacional digno de respeto y admiración. Tampoco puedo ni quiero olvidarme de Miguel Solís Santos, otro de los pioneros en la creación literaria asturiana. Un gran escritor, un científico vocacional y un gran artista.
La oficialidá está cerca, tiene que estarlo. Seguro que Pablo Rodríguez Medina, sin estridencias, con argumentos sólidos, contribuirá mucho a ello.