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Luis Arias Argüelles-Meres

Desde el Bajo Narcea

CLAMORES CONTRA LA DESIGUALDAD

La tan traída y llevada igualdad ante la ley, más allá de lo que es una mera declaración de principios, más allá también de invocaciones que, por lo común, no suelen predicarse con el ejemplo, al menos, se está reivindicando cada vez más, lo que no deja de ser un consuelo.

Y, entre las muchas desigualdades que padecemos, empezando por las brechas salariales entre mujeres y hombres, algo a todas luces inexplicable y escandaloso, hay que hacer mención a la desigualdad que se viene soportando en este país en función del ámbito territorial al que pertenezcamos. En este sentido, la manifestación que tuvo lugar el sábado 10 de febrero en Oviedo, en la que muchos agentes de la Guardia Civil y de la Policía nacional exigían la equiparación salarial con respecto a las fuerzas de seguridad autonómicas, es un claro ejemplo de esa desigualdad que se produce según al ámbito territorial en el que estén inmersos los servidores públicos, en este caso, de las fuerzas de orden público.

Lo cierto es que, viendo que acudieron a esa manifestación políticos de varios partidos, uno llega a la conclusión de que cuajo y tragaderas no les faltan. ¿Hasta dónde, hasta cuándo y hasta qué extremo hay que seguir esperando para que exista una igualdad retributiva por el desempeño de un trabajo para el que se exigen titulaciones y cometidos similares y que, en muchos casos, tuvieron que enfrentarse al mismo sistema de concurso-oposición, tal y como sucede, sin ir más lejos, en la docencia?

Fueron guardias civiles y policías quienes se manifestaron, cargados de razón, pidiendo la equiparación salarial. Pero conviene no olvidar que esto mismo sucede en otros sectores profesionales como la docencia. Y pongo este ejemplo porque es el que mejor conozco al pertenecer a él.

No podemos dejar de preguntarnos cómo es posible que, entre las muchas cosas que deben ser reformadas, no se acometa la de la equiparación salarial de los funcionarios. Y, de paso, también podría hablarse de los impuestos.

Lo tengo escrito más de una vez: sin entrar en si es justo o no que se pague el llamado impuesto de sucesiones, lo que no es de recibo es que se tenga que afrontar en función de la Comunidad Autónoma en la que la persona en cuestión esté empadronada.

Miren, en el llamado Estado autonómico, está muy claro que hay muchas cosas que cambiar, pero son de máxima urgencia la equiparación salarial y también la impositiva, porque, mientras esto no se haga, seguirá habiendo, por tales conceptos, ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.

¿Acaso hay un solo argumento racional que se pueda esgrimir para justificar estas dos desigualdades de las que venimos hablando? A mí no se me alcanzan, a decir verdad.

¿A qué esperan? ¿Tal vez a que el descontento y el malestar vayan a más?

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Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


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