La ministra de transición ecológica (la expresión se las trae) del flamante Gobierno de don Pedro Sánchez está consiguiendo en un tiempo record suscitar polémicas y encender alarmas en Asturias a resultas de unas declaraciones suyas en las que puso claramente de manifiesto que, entre sus prioridades, está el cierre de las centrales térmicas y- con ello- la exigua actividad carbonífera que queda en esta tierra recibe una amenaza más.
En efecto, como dice el nuevo secretario de la FSA, habrá que esperar a ver qué medidas concretas propone o qué decisiones toma sobre el particular. Sería muy deseable que, como mínimo, escuchase a las partes y buscase acuerdos razonables en este tema, porque las políticas de hechos consumados al respecto ya las tomó no hace mucho el señor Soria, ministro del ramo con Rajoy.
A este respecto, es muy llamativa la amnesia del PP astur, que ahora se declara firme defensor del carbón, si bien no tuvo la contundencia necesaria con aquel señor que era el ministro de su propio partido.
Desde luego, no es extraño que estas polémicas declaraciones estén generando inquietud. Nuestro Gobierno autonómico esta vez no se ha escondido a la hora de dejar clara su posición, algo que, si bien se mira, es una novedad que se critique a una ministra del mismo partido, una novedad que, para analizarla, hay que tener en cuenta que el Presidente de Asturias no está, ni de lejos, en la misma órbita de la actual FSA ni tampoco de la Ejecutiva del PSOE que salió de las primarias en las que venció Pedro Sánchez.
Sería del caso que los Ayuntamientos de las cuencas y el Gobierno asturiano pactasen un planteamiento inequívoco para trasladárselo a doña Teresa Ribera y que se uniese a ellos la Ejecutiva de la FSA.
A vueltas con el carbón: ya no toca preguntarse una vez más si se administraron debidamente los fondos mineros para revitalizar las cuencas, pero sí toca, con la defensa del carbón asturiano, plantearse, por parte de este nuevo Gobierno, qué posición va adoptar ante las grandes empresas energéticas que se las arreglan muy bien para seguir encareciendo los recibos de luz a todas las familias, en Asturias y en España.
Y, sin duda, si los hechos llegasen a demostrar que para los políticos y las instituciones asturianas lo prioritario es esta tierra y no la disciplina de partido, habríamos avanzado mucho.
Muchísimo.