Tras la victoria de Llamazares en las primarias de IU, son varias las cosas que se plantean. La primera de ellas es que su periplo por la política nacional lo alejó de la etapa en que la coalición de izquierdas fue en Asturias una especie de segunda marca del arecismo. Por otro lado, salvo imprevistos, se dará la paradoja de que el Parlamento asturiano, en estos tiempos de cambio de ciclo, contará con la presencia de políticos de largo recorrido como son Cascos, Javier Fernández y el propio Llamazares. Es decir, seguramente mayor veteranía que en el resto del entramado autonómico. La principal incógnita, en el caso de Llamazares, será ver hasta dónde llega su apuesta por la renovación generacional en la lista que encabece, si bien, a lo que parece, no sólo le corresponde decidir a don Gaspar tal cosa. Y llama la atención también su planteamiento, nada más conocerse los resultados, de integración de los partidos de izquierda, por mucho que Podemos diga desvincularse de tal etiqueta.
A decir verdad, confieso que resulta un tanto desolador ver a Llamazares rodeado de la vieja política de IU que estuvo al frente de consejerías con Areces y que no abandonaron los sillones ni siquiera cuando se produjo el estallido del ‘caso Renedo’. Y deseo que su regreso a su Arcadia política no sea para desdecirse de lo que en su momento representó aquí.
Lo cierto es que el ciclo de IU como fuerza de apoyo al PSOE se puede dar por finalizado, entre otras cosas, porque no parece probable que entre ambas fuerzas puedan conformar una mayoría parlamentaria. Y, además, porque muchos votantes de IU no verían con buenos ojos que su apuesta en las urnas se tradujese en un apoyo a un PSOE que sigue apostando por las políticas de derechas con siglas de izquierda. Y eso lo sabe bien Llamazares.
De todos modos, la otra alternativa en las primarias, la de Orviz, también está marcada por los tiempos de apoyo de IU a Areces. Y, desde mi punto de vista, la capacidad discursiva de Gaspar es mucho mayor.
Ante la casi absoluta certeza de que Podemos tendrá una representación importante en el Parlamento asturiano, va a ser interesante ir viendo el mayor o menor grado de entendimiento entre IU y Podemos. De decantarse Llamazares por ese entendimiento, favorecería mucho que, también en Asturias, tuviese lugar el cambio de ciclo político, un cambio de ciclo generacional necesario. La regeneración no va a ser posible si no se facilita el cambio generacional. Las nuevas generaciones son cada vez más conscientes de que la política es algo demasiado importante para dejarla en manos de quienes están demostrando no saber hacer frente a la crisis con eficacia y con dignidad.
Todo parece indicar que la política asturiana no va seguir estando en manos de los mismos de siempre. Y sería todo un detalle que, desde la veteranía política, se habilitasen puentes de entendimiento y confluencia con un futuro que será, también y sobre todo, de los que ahora se incorporan a la vida pública con sus proyectos y con sus discursos.